POR DIEGO OTERO PRADA
Los medios de comunicación y aún las fuerzas progresistas han hecho poco por hacer conocer los amigos e ídolos extranjeros del extremista de derecha Abelardo de la Espriella, próximo inquilino de la Casa de Nariño.
El cuestionado abogado de ultraderecha, nuevo mandatario de Colombia, es un fanático de Donald Trump, del autoritario Javier Milei de Argentina, del violador de derecho humanos Nayibe Bukele de El Salvador, de la neofascista Giorgia Meloni de Italia, de Marine Le Pen de Francia, de Keiko Fujimori en Perú, de Santiago Abalos de Vox de España, de Rodrigo Paz de Bolivia, de José Antonio Kast de Chile, de Daniel Noboa de Ecuador, y, especialmente, del genocida israelí Benjamin Netanyahu. Y en el acto de campaña que hizo en el Movistar Arena de Bogotá invitó al seudo teórico fascista argentino Agustín Laje.
De la Espriella viene a completar el mosaico de la extrema derecha colombiana, latinoamericana y del mundo en general. De partidos neofascistas antiinmigrantes, homófobos, machistas, antifeministas, patriarcales, enemigos de la intervención estatal, amigos del Estado mínimo, de favorecer a los altos ingresos y grandes empresas rebajándoles los impuestos, de la privatización de todo, de la desregulación, de reformas anti laborales.
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Los dos grandes ídolos de De la Espriella son Trump y Netanyahu, es decir, dos genocidas de tiempo completo. El presidente Trump es un imperialista narcisista, belicista, intervencionista en cualquier país del mundo y en las elecciones de Latinoamérica, antiinmigrante furibundo de latinos y musulmanes, que no cree en el cambio climático ni en el multilateralismo, vinculado fuertemente con el Estado genocida de Israel, invasor de Venezuela y ahora quiere atacar a Cuba. Este es uno de los ídolos de Abelardo de la Espriella, ciudadano estadounidense, que ha vivido buena parte de su vida en Miami y otros países.
El segundo ídolo es el genocida israelita Netanyahu, el hombre que se ha dedicado a matar palestinos e iraníes. Que ha matado en Gaza más de 70.000 personas, buena parte de niños/niñas, que se dedica a asesinar líderes de Irán, Gaza y el Líbano. Que tiene una agencia de inteligencia, el Mossad, con permiso para matar, una de las instituciones que más crímenes ha cometido en el mundo.
De la Espriella va a realizar una alianza estratégica con los Estados Unidos e Israel para combatir supuestamente a los narcotraficantes y a las guerrillas, y traerá a agentes de Israel, por lo tanto, del Mossad, fuente de asesinos. Y se plegará a todas las políticas agresivas de los Estados Unidos e Israel, apoyará este país contra los iraníes y palestinos y a la política imperialista de la potencia del norte.

El tercer ídolo de nuestro extremista de derecha es el dictador Bukele. En su programa dice que va a construir siete mega cárceles estilo de las de Bukele que son en realidad campos de concentración. Bukele controla totalmente el legislativo y el sector judicial. Según Amnistía Internacional en El Salvador se producen detenciones arbitrarias, hay falta de debido proceso y abusos en el sistema. Hay violaciones a los derechos humanos. Los opositores están expuestos a ser detenidos y torturados. En julio de 2020 invadió con militares el Congreso para forzar la aprobación de un crédito internacional, bajo la amenaza de apresar a los congresistas que se opusieran. Bukele es un represor y De la Espriella quiere seguir su ejemplo.
Colombia es muy diferente a El Salvador, Argentina, Chile, Perú y los mismos Estados Unidos. Colombia es un país grande, con una población alta, de una geografía super difícil, de presencia de diversos actores como narcotráfico, paramilitares, guerrilla, contrabandistas, delincuentes y, por lo menos todavía, de una justicia medio independiente y de un legislativo muy variado en orientaciones políticas que le pondrán poner frenos a este nuevo patriarca con sueños de dictador.
Y, algo muy importante, las fuerzas progresistas y de izquierda son casi el 50 % de la población colombiana, un cambio de proporciones gigantescas que nunca se había dado en Colombia, que cualquier extremista de derecha tendrá que entendérselas con estos millones de colombianos que se opondrán a los intentos represivos y de destrucción de los derechos humanos.

El cuarto ídolo de nuestro futuro autócrata es el Presidente de Argentina, el otro narcisista y medio loco, el señor Milei, adorador de los sionistas, especialmente de una de las sectas más extremistas de los ultraortodoxos judíos, Jabad Lubavitch. El presidente Milei, con su motosierra que quiere utilizar también nuestro extremista de derecha, ha votados cientos de miles de empleados púbicos, ha recortado los derechos de los trabajadores, como colocar límites al derecho a la huelga, hizo aprobar una reforma anti laboral que aumenta la jornada laboral a 12 horas sin pago de horas extras, que facilita los despidos y reduce las indemnizaciones. Ha hecho un aumento terrible de las tarifas de los servicios públicos, limitado las ayudas a la educación pública y ahora está atrayendo judíos para que se apoderen de tierras en el sur de Argentina.
El resultado ha sido un país cuyos problemas no se han resuelto, con un desempleo que ha crecido, con empresas que quiebran todos los días, con un sector industrial en decadencia. La consecuencia es una caída en la popularidad del narcisista Milei a menos de 36 % y el incremento en la popularidad del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Alex Kicillof. Y lo que nunca se había dado en Argentina, el crecimiento de la izquierda con la líder trotskista Myriam Bregman, que aparece en las encuestas como la política con más favorabilidad en el país, algo impensable, que ya tiene un 10 % de preferencias para las presidenciales, cuando estas fuerzas nunca pasaban de 3 %.

Otros líderes amados del señor Abelardo son los mandatarios de Chile y Bolivia, José Antonio Kast y Rodrigo Paz. Bueno, Bolivia lleva dos meses de levantamientos populares contra el extremista Presidente y Chile también tiene problemas, la popularidad de Kast en tres meses de gestión ya está por debajo de 43 %. Los tiempos han cambiado, las fuerzas progresistas y de izquierda han crecido en Latinoamérica y los pueblos se rebelan.
No entiendo como hay personas que se consideran progresistas, muchos de ellos profesionales y de orientación supuestamente liberal, que apoyan a nuestro extremista de derecha, guiados por un odio a Gustavo Petro y una creencia en todas las desinformaciones que sufrió durante la campaña presidencial Iván Cepeda. Es impresionante, no aceptan la caracterización que hacemos De la Espriella de sus amigos externos, de su carácter de extremista de derecha, de sus propuestas represivas, como si con esto algo se resuelve, de su machismo, de su pasado turbio, de sus supuestas actividades corruptas y de negocios oscuros.
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En esta elección presidencial se impusieron las emociones, no la racionalidad, se acusa a Cepeda de amigo de los terroristas, se utilizó un lenguaje anticomunista cuando el comunismo nunca ha existido y no existe hoy en ningún país. Y sí creían que en la Unión Soviética se daba el comunismo, este cayó en 1991. Para mí, es sorprendente como buena parte de los profesionales liberales y supuestamente de centro (derecha vergonzante), aceptan a un extremista de derecha, aún no creen que de la Espriella lo sea. Quiero verlos seis meses después de haberse posesionado que pensarán.
En conclusión, por sus amigos externos cuyas políticas quiere replicar, De la Espriella es un peligro, a quien hay que oponerse con organización, inteligencia pero sin bajar la guardia.



