julio 30, 2026 2:23 pm
Violencia fundacional, persistencia estructural y desafíos epistemológicos en la comprensión de América Latina

Violencia fundacional, persistencia estructural y desafíos epistemológicos en la comprensión de América Latina

POR ALONSO YUPANQUI DE LA CHIRA /

La colonialidad del poder, concepto clave desarrollado por el sociólogo peruano Aníbal Quijano (1928-2018), explica cómo el patrón de dominación mundial establecido durante la colonización de América persiste hoy, basándose en una clasificación social racial/étnica, la división del trabajo capitalista y la imposición del eurocentrismo como conocimiento único. A diferencia del colonialismo formal, la colonialidad sobrevive sin una administración colonial directa, manteniendo la subordinación en el saber, el ser y el poder.

La raza fue una invención colonial para establecer jerarquías biológicas, posicionando a los blancos como superiores y dominantes, mientras los pueblos indígenas y negros eran sometidos a servidumbre o esclavitud.

El sistema dominante patrón global de poder se entrelaza con el capitalismo mundial, donde los países industrializados («primer mundo») son el centro de producción de tecnología y conocimiento, mientras que las antiguas colonias (América Latina, África) son vistas como proveedores de recursos naturales.

La imposición del eurocentrismo ha implicado la hegemonía de la cultura y los modos de conocer europeos, reprimiendo o subordinando otras formas de conocimiento y subjetividad.

La descolonialidad busca romper con estas estructuras de larga duración, abriendo brechas en el poder estatal y la economía para crear nuevas formas de convivencia y autonomía.

En resumen, la colonialidad es el lado oscuro de la modernidad: un sistema de poder profundo y duradero que sigue moldeando las desigualdades sociales, económicas y culturales en la actualidad.

La obra colectiva ‘Problemas de historia latinoamericana. Colonialismo y colonialidad’ (Rosario, 2019), constituye un aporte fundamental para el análisis crítico de los procesos históricos que han configurado América Latina.

Este trabajo bibliográfico intenta explorar los procesos a través de los cuales se fueron asentando los cimientos de las sociedades en las que vivimos actualmente, a partir de una situación inicial de contacto –en general mediado por la violencia— entre pueblos originarios caracterizados por una profunda y rica diversidad cultural, y grupos europeos también marcados por significativas diferencias que quedaron subsumidas, aunque no eliminadas, en la figura del ‘conquistador’. El legado es múltiple y plural, difícil de sintetizar en los breves pasajes de una presentación.

No obstante, vale señalar los extremos del arco de situaciones apoyadas en esos cimientos: por un lado, las sociedades latinoamericanas no cesan de enfrentarse contra las más diversas expresiones del colonialismo que, más allá de las fronteras étnicas, se expresa, como dice Boaventura de Sousa Santos, en la incapacidad de establecer una relación con el otro a no ser transformándolo en objeto –y vale aclarar que hoy el otro ya no solo es el indígena o el afro, sino también el pobre, el inmigrante, el que desafía la lógica heteronormativa, y muchos más. Esta es sin duda una de las formas más agobiantes de esa herencia, que se manifestó en algunas vertientes de los procesos revolucionarios y en la formación del Estado-nación, en el siglo XIX.

El libro examina el impacto de la conquista europea y la instauración de un orden colonial cuyos efectos trascienden la independencia formal, abordando los mecanismos de perpetuación de la desigualdad y la subordinación en las sociedades latinoamericanas. De ahí la importancia de desentrañar el modo en que la violencia fundacional de la conquista sigue operando como matriz de las relaciones de poder, y cómo las nociones de colonialismo y colonialidad permiten comprender la persistencia de estructuras jerárquicas a nivel político, social y epistémico.

Esta obra colectiva de un equipo multidisciplinario de investigadores articula diversas perspectivas provenientes de la historia, la sociología y la ciencia política. El trabajo bibliográfico se organiza en torno a ensayos que exploran, con rigor analítico, los procesos de dominación colonial y sus reconfiguraciones tras las independencias. Destaca el enfoque crítico y descolonizador, que interpela tanto las narrativas tradicionales como las matrices interpretativas eurocéntricas.

El libro se estructura en secciones temáticas que abordan desde la violencia de la conquista, las políticas extractivistas, la construcción de los Estados-nación, hasta la persistencia de la colonialidad del saber y del ser.

El análisis histórico del libro enfatiza cómo la conquista europea no solo implicó la ocupación militar y territorial, sino que se constituyó como un proceso sistemático de desestructuración de las culturas originarias. La imposición violenta de nuevas formas de gobierno, religión y economía instauró jerarquías raciales y sociales que sirvieron de base para la administración colonial.

El legado de esta violencia fundacional se manifiesta en la continuidad de estructuras de poder asimétricas, que no se disolvieron con la independencia, sino que se reconfiguraron bajo nuevas formas de dominación.

Colonialismo, colonialidad y poder

El libro distingue con claridad entre colonialismo, entendido como la ocupación física y el control político directo por potencias europeas, y colonialidad, definida como la lógica de poder, saber y ser que perdura más allá del dominio formal. Esta distinción es crucial para comprender cómo, tras la independencia, las élites criollas reprodujeron patrones coloniales de autoridad y exclusión, perpetuando la subordinación de los sectores indígenas, afrodescendientes y populares.

La colonialidad se expresa en la naturalización de jerarquías, la persistencia del racismo y la legitimación de narrativas eurocéntricas en la construcción estatal.

Desde una perspectiva sociológica, la obra examina la persistencia del colonialismo en la reproducción del racismo estructural y las prácticas extractivistas. La explotación de recursos naturales y la marginación de comunidades originarias responden a una lógica colonial que coloca a América Latina como periferia subordinada al centro global.

Asimismo, la creación de jerarquías raciales y económicas, legitimadas por discursos científicos y culturales coloniales, ha consolidado desigualdades profundas que atraviesan las sociedades latinoamericanas hasta el presente.

Un aporte central del texto es la exploración de la colonialidad del saber y del ser. Se analiza cómo la producción de conocimiento en América Latina ha estado históricamente condicionada por parámetros eurocéntricos, lo que ha limitado la valorización de epistemologías y cosmovisiones originarias.

Esta colonialidad epistémica va de la mano con la colonialidad del ser, que implica la deshumanización y la negación de subjetividades no occidentales. La obra invita a repensar la identidad latinoamericana desde una perspectiva descolonizadora, que desafíe el pensamiento colonialista y promueva la pluralidad de saberes.

Legado colonial en los Estados-nación

El libro también aborda cómo, en el siglo XIX, la formación de los Estados-nación en el Cono Sur se realizó sobre la base de la exclusión de pueblos originarios y afrodescendientes, manteniendo jerarquías raciales y económicas heredadas del orden colonial. Las nuevas repúblicas replicaron estructuras de dominación y modelos de desarrollo que profundizaron la dependencia económica y la desigualdad social. La influencia del eurocentrismo se manifestó en la idealización de modelos europeos y en la negación de la diversidad cultural y étnica de la región.

En suma, este aporte editorial ofrece una mirada crítica y profunda sobre la persistencia de las estructuras coloniales en América Latina. Al diferenciar entre colonialismo y colonialidad, y al analizar la reproducción de jerarquías y formas de dominación en el racismo, el extractivismo y la producción de conocimiento, la obra invita a repensar los desafíos actuales en clave descolonizadora.

El reconocimiento de este legado resulta imprescindible para la construcción de sociedades justas, plurales, democráticas y emancipadas en el continente.

Acceso al libro

 

Para acceder al libro en archivo PDF, ingresar al siguiente enlace:

Problemas de historia latinoamericana. Colonialismo y colonialidad

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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