agosto 5, 2026 5:15 pm
La farsa histórica del liberalismo como legitimador de la violencia a través del colonialismo y la hegemonía occidental

La farsa histórica del liberalismo como legitimador de la violencia a través del colonialismo y la hegemonía occidental

POR ALONSO YUPANQUI DE LA CHIRA /

Históricamente el liberalismo occidental ha operado como un infame mecanismo de legitimación de violencia, despojo y expansión colonialista. La paradoja del relato liberal ha consistido en justificar sus crímenes, invasiones y saqueos económicos utilizando discursos solemnes sobre la «libertad», la «democracia» y los «derechos humanos».

Para la muestra, Estados Unidos con su mito democrático que a partir de falacias teológicas y mesiánicas (como el «Destino Manifiesto») ha buscado blindar su política exterior, mostrando que sus intervenciones bélicas responden a una ambición sistemática de lucro y control.

Y qué decir de la profunda hipocresía del «faro europeo» de la Ilustración, Francia, con su Françafrique, una política canalla de control neocolonial agresivo y continuado sobre el continente africano.

Para contribuir a justificar lo injustificable Occidente ha generado una narrativa universalista difundiendo una falsa épica heroica para invisibilizar crímenes estructurales, torturas y desposesión territorial de comunidades enteras, como el pueblo palestino.

El libro ‘Imperios liberales: Estados Unidos y Francia’ (2025), de autoría del antropólogo chileno Andrés Monares Ruiz publicado por el programa Ethics de la Universidad de Chile, constituye una intervención crítica fundamental en el pensamiento contemporáneo sobre el colonialismo y la hegemonía occidental.

Lejos de considerar el imperialismo como una etapa histórica superada o como una desviación marginal de los valores democráticos, Monares demuestra empírica y conceptualmente que el expolio, la violencia sistemática y la dominación geoestratégica son dimensiones constitutivas e inherentes a la modernidad liberal.

A través de un recorrido riguroso por las trayectorias de Estados Unidos y Francia, la obra desmonta la aparente contradicción entre la proclama de valores universales y las prácticas de opresión material. El texto exhibe cómo las ideas de libertadprogreso y derechos humanos han operado no como contrapesos al poder, sino como la arquitectura discursiva que legitima la subordinación del Sur Global.

Paradoja del liberalismo e hipocresía hegemónica

Desde la ciencia política y las relaciones internacionales, Monares aborda la paradoja estructural del liberalismo. El relato político dominante sostiene que las democracias liberales actúan en la arena internacional impulsadas por compromisos éticos. Sin embargo, la evidencia analizada en el libro demuestra una constante instrumentación del derecho internacional y del discurso democrático para blindar mezquinos intereses corporativos y geopolíticos.

El autor expone la duplicidad de la República Francesa. Mientras se autoimpone la etiqueta de «faro de la Ilustración y los derechos del hombre», mantiene en el continente africano estructuras de dependencia económica, monetaria y militar coercitiva.

La perpetuación de redes de influencia neocolonial desmiente la narrativa de emancipación, mostrando un control indirecto pero agresivo sobre recursos estratégicos y soberanías locales.

En el caso de EE.UU., el análisis político revela cómo la promoción de la «democracia» y el «libre mercado» ha servido históricamente de justificación para intervenciones militares, golpes de Estado y bloqueos económicos en América Latina, Medio Oriente y Asia, priorizando la tasa de ganancia del capital transnacional sobre la autodeterminación de los pueblos.

Raíces teológico-mesiánicas y continuidad colonial

El abordaje histórico del texto traza una continuidad operativa entre el colonialismo mercantilista del siglo XVI y las formas contemporáneas de neocolonialismo.

Monares desglosa las raíces teológicas y puritanas de la identidad política estadounidense. La noción de ser un «pueblo elegido» llamado a propagar una «ciudad sobre la colina» derivó en la doctrina del Destino Manifiesto, la cual proveyó un marco mesiánico para la expansión territorial, la erradicación de comunidades indígenas y la posterior hegemonía global.

El libro argumenta que el imperialismo no se compone de excesos aislados, sino de un patrón histórico continuo. La Ilustración europea y la revolución estadounidense constituyeron sistemas que integraron la esclavitud, el extractivismo y la desposesión como engranajes indispensables para el desarrollo industrial y burgués del Norte Global.

Violencia cultural, discursiva y representación

A nivel sociológico, la obra analiza la hegemonía cultural y los dispositivos ideológicos mediante los cuales se naturaliza la asimetría global de poder.

El autor estudia cómo el cine, los medios de comunicación y la literatura occidental construyen una narrativa universalista que proyecta al sujeto occidental como el agente civilizador y heroico, mientras que los pueblos del Sur Global son retratados como pasivos, violentos o incapaces de autogobernarse.

Esta arquitectura discursiva opera como una forma de violencia epistémica que justifica o invisibiliza masacres, torturas y procesos de limpieza étnica contemporáneos —como la desposesión territorial del pueblo palestino—. La sociología del relato colonial muestra cómo la empatía selectiva del espectador occidental está moldeada por categorizaciones raciales y geopolíticas previamente estructuradas.

Alternativas de vida fuera de la concepción eurocéntrica

En el plano filosófico, la obra cuestiona los fundamentos ontológicos de la modernidad capitalista y el sujeto burgués, caracterizados por el antropocentrismo, la acumulación ilimitada y la cosificación de la naturaleza.

Frente al colapso ecológico y social derivado del paradigma de desarrollo lineal, Monares rescata concepciones culturales e indígenas del Sur Global, como el Buen Vivir (Sumak Kawsay / Suma Qamaña). Esta propuesta filosófica no plantea una simple vuelta al pasado, sino una refundación ética basada en:

  • La interdependencia entre comunidad y naturaleza.

  • La producción orientada a la sostenibilidad de la vida y no a la acumulación de capital.

  • La reconstrucción de horizontes políticos fuera de la tutela eurocéntrica.

El aporte editorial de Monares se consolida como una lectura indispensable para la sociología política y los estudios decoloniales por cuanto logra articular una crítica profunda que desarma la retórica del liberalismo, demostrando que la libertad proclamada por los imperios occidentales ha sido históricamente la condición previa para la servidumbre y el expolio de las mayorías globales.

Acceso al libro

 

Para acceder al libro en archivo PDF, ingresar al siguiente enlace:

Imperios liberales: Estados Unidos y Francia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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