POR BEATRIZ STOLOWICZ /
Más allá de las herramientas discursivas que se usen, lo que amerita analizarse en nuestra región es por qué sectores populares dan su voto a la derecha que da claros signos de que gobernará contra sus necesidades y conculcando sus derechos sociales, particularmente en países donde los preservaron o conquistaron porque han sido gobernados por la izquierda o la centroizquierda.
No para hacer el registro post facto de la derrota electoral de algunos de esos gobiernos, como ha solido ocurrir, sino para extraer enseñanzas de esos procesos, de lo que son sus especificidades y de lo que es común a la región. Pero esa necesaria discusión regional fue relegada al ser circunscrita a la idea del “ciclo progresista”, que describe una coincidencia temporal en varios países, pero carece de fuerza explicativa de sus rasgos específicos y sus devenires. Lo mismo ocurre con la idea de “fin de ciclo”, o la más fluida idea de “oleadas”, que no aportan elementos explicativos sobre las razones de las derrotas. Si acaso, tienen el valor de advertir que los triunfos no son irreversibles por defecto, que tienen que forjarse y asegurarse.
No será aquí donde se pueda abordar la complejidad de lo específico y lo común, tanto en lo que refiere a los gobiernos de izquierda y centroizquierda, como a las reacciones de derecha que logran capitalizar el apoyo de sectores populares contra aquéllos. Pero intentaremos señalar algunos elementos para poder aproximarnos a ello. Un asunto para considerar es la necesidad de distinguir los niveles de análisis para abordar la ofensiva de la derecha.
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