agosto 24, 2026 2:02 am
América Latina y la geografía contemporánea de la resistencia: transformación social de la región se juega, de manera decisiva, en las disputas por el espacio y el territorio

América Latina y la geografía contemporánea de la resistencia: transformación social de la región se juega, de manera decisiva, en las disputas por el espacio y el territorio

CLACSO /

En América Latina y el Caribe es determinante para comprender la geografía de la resistencia por los derechos fundamentales y las garantías sociales como el acceso a la tierra, la vivienda, el agua, que garantizan mínimamente la dignidad humana, aproximarse al devenir histórico de los movimientos y organizaciones socio-comunitarios habida cuenta que constituyen un singular tipo de institución que más actúan en defensa de las necesidades e intereses de las poblaciones amenazadas por el desarrollo del capitalismo y su desmedida codicia y voracidad, promoviendo la transformación social. Estos movimientos son representantes directos de las poblaciones y sus territorios o espacios.

Comprender esos movimientos por sus acciones y demandas, conocer su diversidad, sus luchas y proposiciones en diferentes espacios, como el campo, la ciudad, el bosque y el agua, sus acciones en las coyunturas de aquellos países que, por la multiescalaridad de las relaciones, los afectan y por consiguiente producen espacios y territorios que cambian las relaciones, es tarea intelectual definitiva para contextualizar y lograr una óptica integral de las complejas realidades sociales por las que atraviesa la región.

De ahí la importancia de la reciente publicación del Atlas de los movimientos socioespaciales y socioterritoriales de América Latina y el Caribe’ (CLACSO, Buenos Aires, julio de 2026), una interesante investigación metodológica que no solo contribuye a las ciencias sociales sino a la comprensión en conjunto de la acción socio-comunitaria en la región por la defensa de la vida y la dignidad, en medio de un sistema económico expoliador y explotador cuyos operadores sirven a sus propios intereses y los de potencias extranjeras.

El Atlas constituye una intervención académica y política de gran relevancia porque convierte la acción colectiva territorial en un objeto de conocimiento sistemático, comparable y visualmente legible. Su aporte central consiste en reunir, clasificar y cartografiar acciones de movimientos agrarios, urbanos, comunitarios, ambientales, indígenas, campesinos, de vivienda, de defensa del agua y de derechos humanos, articulando sus demandas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

La investigación bibliográfica no se limita a describir protestas: propone una lectura territorial de conflictos sociales que expresan disputas por tierra, vivienda, agua, bienes comunes, trabajo, reconocimiento, autonomía y dignidad.

En desarrollo de la obra se analizan los datos construidos a partir de las acciones de los movimientos durante el mes de abril de 2023 en los países que participan del Grupo de Trabajo de CLACSO Movimientos socioterritoriales en perspectiva crítica y comparada: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, México, Paraguay, Puerto Rico y Uruguay.

La organización en tres partes permite comprender la obra como un dispositivo de diagnóstico, comparación y consulta pública. Primero, delimita el marco conceptual y metodológico de los movimientos socioespaciales y socioterritoriales; luego presenta los resultados cartográficos y gráficos del relevamiento; finalmente, ofrece cuadros, tablas y datos empíricos que facilitan nuevas investigaciones y usos por parte de organizaciones sociales, comunidades e instituciones comprometidas con la defensa de derechos.

¿Cuáles son los movimientos socioterritoriales y socioespaciales?

Los movimientos socioterritoriales son organizaciones colectivas que tienen como núcleo de su acción la defensa, producción, apropiación, recuperación o transformación de un territorio. Entre ellos se encuentran movimientos campesinos, indígenas, afrodescendientes, de trabajadores rurales, pobladores urbanos, colectivos por la vivienda, organizaciones de defensa del agua, comunidades afectadas por extractivismos, redes contra desalojos, movimientos por reforma agraria, organizaciones barriales y plataformas ambientales.

Su rasgo distintivo es que no actúan solo en el espacio público institucional, sino desde territorios concretos donde se disputan relaciones de propiedad, uso, pertenencia, memoria y poder.

Los movimientos socioespaciales, por su parte, se definen por su capacidad de producir, resignificar y disputar espacios sociales. Su acción puede desplegarse en calles, plazas, barrios, campos, bosques, ríos, costas, instituciones, redes digitales o circuitos transnacionales.

Mientras lo socioterritorial enfatiza la pertenencia, el arraigo y la disputa por territorios específicos, lo socioespacial destaca las formas de circulación, visibilidad, articulación y ocupación del espacio. En la práctica, ambos planos suelen entrelazarse: una marcha urbana puede expresar una demanda territorial campesina; una ocupación de tierras puede convertirse en símbolo regional; una defensa comunitaria del agua puede conectarse con debates globales sobre justicia climática.

Productores de sociedad

 

Desde una perspectiva sociológica, el libro permite observar a los movimientos como productores de sociedad y no simplemente como actores reactivos frente a carencias.

Las acciones colectivas registradas muestran que las comunidades organizadas elaboran diagnósticos propios, construyen repertorios de protesta, negocian con instituciones, producen saberes territoriales y disputan sentidos sobre desarrollo, democracia y bienestar. La movilización aparece como una forma de conocimiento práctico: al ocupar una tierra, cortar una ruta, marchar por el agua o denunciar un desalojo, los movimientos hacen visible una estructura de desigualdad que suele permanecer naturalizada.

La obra también revela la heterogeneidad de la acción colectiva latinoamericana. No existe un único sujeto popular ni una sola forma de resistencia: convergen campesinos, pueblos originarios, poblaciones urbanas empobrecidas, mujeres, jóvenes, trabajadores informales, comunidades racializadas, defensores ambientales y organizaciones de derechos humanos.

Esta pluralidad confirma que las luchas territoriales son simultáneamente materiales y simbólicas: disputan recursos, pero también reconocimiento, memoria, autonomía, identidad y formas de vida.

Una fotografía de coyuntura

Metodológicamente, el Atlas destaca por su apuesta comparativa y cartográfica. La construcción de una base de datos común para doce países permite identificar patrones regionales sin borrar especificidades nacionales.

El registro de abril de 2023 funciona como una fotografía de coyuntura: no pretende agotar la historia de los movimientos, sino capturar un momento de condensación de conflictos, demandas y repertorios de acción. Esta decisión otorga precisión temporal al análisis y facilita la comparación entre países, tipos de demanda, ámbitos rurales y urbanos, y vínculos con los ODS.

El valor metodológico reside en combinar datos empíricos, visualización cartográfica y lectura crítica. Los mapas no son simples ilustraciones: organizan evidencia, muestran concentraciones, vacíos, intensidades y escalas de conflicto.

Los gráficos y tablas, a su vez, permiten rastrear demandas, actores y modalidades de acción. Esta arquitectura convierte al libro en herramienta académica, pedagógica y política, porque puede ser utilizada por investigadores, organizaciones de base, comunidades y defensores de derechos humanos.

Expresiones de una historia estructural de desposesión y organización popular

Históricamente, el Atlas se inscribe en una larga tradición latinoamericana de luchas por la tierra, el territorio y la ciudad. Las movilizaciones contemporáneas dialogan con procesos de colonización, concentración de la propiedad, reforma agraria inconclusa, urbanización desigual, expansión extractiva, endeudamiento, privatización de bienes comunes y resistencias comunitarias.

La obra muestra que los conflictos de abril de 2023 no son episodios aislados, sino expresiones actuales de una historia estructural de desposesión y organización popular.

En esa perspectiva, los movimientos socioterritoriales pueden leerse como herederos y renovadores de luchas agrarias, indígenas, obreras, barriales, ambientalistas y feministas.

Su novedad no radica únicamente en sus demandas, sino en la forma de articular escalas: una comunidad local afectada por un megaproyecto puede vincularse con redes nacionales e internacionales; una demanda por vivienda puede conectarse con debates sobre financiarización urbana; una defensa del bosque puede entrar en diálogo con la crisis climática global.

Actores fundamentales del proceso democrático

Desde la politología, la obra permite evaluar la relación entre movimientos sociales, sistemas políticos y capacidad estatal. Las acciones registradas expresan demandas dirigidas al Estado, pero también cuestionan sus límites: ausencia de políticas públicas, incumplimiento de derechos, prácticas represivas, captura institucional por intereses privados o insuficiencia de canales democráticos de participación.

En muchos casos, la protesta emerge cuando la institucionalidad no ofrece respuestas efectivas a problemas de tierra, vivienda, agua, trabajo o ambiente.

Políticamente, el Atlas muestra que los movimientos socioterritoriales no son actores marginales de la democracia, sino componentes fundamentales de su vitalidad.

Al interpelar gobiernos, empresas, organismos internacionales y opinión pública, amplían el campo de lo político más allá de elecciones, partidos e instituciones formales. Su acción introduce preguntas decisivas: ¿quién decide sobre el territorio?, ¿qué modelo de desarrollo se impone?, ¿qué derechos tienen prioridad?, ¿qué vidas y comunidades son consideradas sacrificables?

Otra racionalidad frente al capitalismo

En el plano socioeconómico, la obra permite comprender las movilizaciones como respuestas a patrones de reproducción del capital que transforman territorios en plataformas de extracción, valorización inmobiliaria, agronegocio, turismo, infraestructura o control logístico.

La concentración de la tierra, la precarización del trabajo, el encarecimiento de la vivienda, la privatización del agua y la expansión de actividades extractivas generan conflictos que se expresan en demandas por redistribución, reconocimiento y protección de bienes comunes.

El libro permite situar esas demandas en el marco de la globalización capitalista, entendida como un proceso de poder que desborda los límites nacionales y reconfigura la soberanía de los Estados.

Las economías latinoamericanas y caribeñas se insertan de manera desigual en cadenas globales de valor, lo que intensifica presiones sobre tierras, aguas, bosques, ciudades y cuerpos. Frente a ello, los movimientos proponen otras racionalidades: defensa de la vida, autonomía comunitaria, justicia territorial, soberanía alimentaria, derecho a la ciudad y sostenibilidad desde abajo.

Aporte para contextualizar la geografía contemporánea de la resistencia

El principal mérito del Atlas es ofrecer una base empírica y visual para pensar comparativamente la conflictividad territorial regional. Su rigor metodológico, su vocación pública y su compromiso con las organizaciones de base lo convierten en una obra de consulta indispensable. No obstante, su propia fortaleza plantea desafíos: al trabajar con un periodo específico, requiere ser leído como diagnóstico de coyuntura y no como representación total del ciclo histórico de movilizaciones.

Asimismo, la comparación regional exige mantener atención a las diferencias institucionales, culturales, raciales, económicas y coloniales de cada país.

Otra cuestión crítica es la relación entre datos y acción política. La sistematización puede fortalecer a los movimientos al ofrecer evidencia pública, pero también exige cuidado ético respecto de la exposición de comunidades en contextos de criminalización, violencia o persecución. En este sentido, el valor del libro no está solo en mostrar dónde ocurren las luchas, sino en contribuir a que esas luchas sean comprendidas, protegidas y acompañadas.

Este trabajo editorial constituye una contribución fundamental para comprender la geografía contemporánea de la resistencia en la región. Su importancia radica en mostrar que la defensa de la tierra, la vivienda, el agua, el bosque, la ciudad y los derechos fundamentales no es un conjunto disperso de reclamos, sino una trama regional de acción colectiva frente a las desigualdades producidas por el capitalismo, la colonialidad, la concentración de la propiedad y la fragilidad democrática.

En definitiva, conocer estos movimientos importa porque ellos expresan necesidades, intereses y proyectos de poblaciones amenazadas, pero también porque anuncian alternativas. Más que actores de protesta, son productores de territorio, democracia y futuro. El Atlas permite verlos en su diversidad, comparar sus acciones y comprender que la transformación social en América Latina y el Caribe se juega, de manera decisiva, en las disputas por el espacio y el territorio.

Acceso al libro

 

Para acceder a la obra en archivo PDF, ingresar al siguiente enlace:

Atlas de los movimientos socioespaciales y socioterritoriales de América Latina y el Caribe

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Scroll al inicio