En reciente columna de El Espectador de Bogotá, el fanático neoliberal Mauricio Botero Caicedo [1] (ferviente thatcheriano, hijo del reaccionario conservador Douglas Botero Boshell, exministro y exembajador de Colombia en EE.UU. durante el antidemocrático sistema del Frente Nacional (1958-1974); y esposo de la excanciller estadounidense-colombiana Carolina Barco Isakson durante el cuestionado Gobierno de Álvaro Uribe, hija del mandatario pro gringo Virgilio Barco -nota del editor-), capitalista millonario que hace parte del 0,1 % que concentra la riqueza en el país arremete contra el informe de Oxfam sobre la concentración de la riqueza en el mundo [2]. A Botero no le gusta que se presenten datos y se hable sobre la desigualdad, una situación que para él es muy beneficiosa.
Acusa a Oxfam de manejar caprichosamente las estadísticas y de hacer recomendaciones francamente insensatas; menciona algunos errores que la propia organización corrigió y además critica las comparaciones basadas en umbrales de pobreza en dólares que desconocen las diferencias en la capacidad adquisitiva al interior de los países.
Afirma que Oxfam miente: “Para esta ONG el número de personas viviendo en la pobreza apenas ha variado desde 1990. Sin embargo, el Banco Mundial (una entidad con bastante más credibilidad que Oxfam) estima que el número de personas en pobreza extrema cayó estrepitosamente de 2.300 millones en 1990 a unos 831 millones en 2025, pese a que durante ese período la población mundial aumentó de 5.327 millones a 8.231 millones”. Sin embargo, su crítica es tramposa.
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La afirmación que le atribuye a Oxfam es original de una prestigiosa entidad mundial que goza de mucha credibilidad, según Botero Caicedo: el Banco Mundial. En su informe sobre la pobreza de 2024 afirma lo siguiente (los subrayados son míos):
“La reducción de la pobreza a nivel mundial se ha ralentizado hasta casi estancarse, y todo apunta a que el periodo 2020-2030 será una década perdida. Actualmente, el 8,5 % de la población mundial vive en situación de pobreza extrema (personas que viven con menos de 2,15 dólares por persona al día) (figura 1, panel a). Si se utiliza un umbral de pobreza más pertinente para los países de ingresos medianos-altos (6,85 dólares por persona al día), el 44 % de la población mundial vive en la pobreza. El número de personas que viven por debajo de este umbral más elevado apenas ha variado desde 1990 debido al crecimiento demográfico (figura 1, panel b). Al ritmo de progreso actual, se necesitarían décadas para erradicar la pobreza extrema y más de un siglo para lograr que las personas superen el umbral de 6,85 dólares diarios” (p. XXIII) [3].
Lo dice muy claro: “El número de personas que viven por debajo de este umbral más elevado apenas ha variado desde 1990”.
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Botero Caicedo intenta engañar al lector. Hay distintos umbrales de pobreza para el mundo según el Banco Mundial. La pobreza extrema consiste en aquellas personas que viven con menos de US2,15 al día. Pero hay otro umbral “más pertinente” para medir la pobreza no extrema que es de US6,85 diarios. Según este límite, que tampoco es muy alto, el 44 % de la población mundial vive en pobreza, es decir, 3.600 millones de personas. La tasa ha reducido pero el número de seres humanos desde 1990 continúa siendo el mismo. No lo inventó Oxfam.
En las mediciones de pobreza hay varias dificultades estadísticas, desde los conceptos operativos, hasta los procedimientos de recolección de información y la comparación entre países. Los estadísticos trabajan permanentemente en mejorar la producción estadística. Pero con todas las dificultades existentes, reflejan un fenómeno que todo el mundo puede observar y que apunta con su dedo acusador a un responsable esencial: el modo de producción capitalista. Por esto, un defensor militante del capitalismo como Botero Caicedo intenta demeritar el trabajo de Oxfam.
Pero resulta que los datos son precisamente del Banco Mundial, la entidad que él tanto valora y que es claramente una institución cuya finalidad esencial es defender el capitalismo. Para una organización cuya misión supuestamente es promover el desarrollo mundial esos datos son una auto confesión del “fracaso” de su gestión en reducción de la pobreza y de la desigualdad. Aún más, dicen con una franqueza que hay que reconocerles, que el problema no se va a solucionar: al ritmo que viene la reducción de la pobreza se necesitan décadas para erradicar la pobreza extrema y más de un siglo para superar la pobreza moderada. Es un problema que no tiene solución dentro del capitalismo.
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Pero la enorme concentración de la riqueza no es un fracaso. Es un indicador de éxito del capitalismo. ¿Cuál es la lógica del capitalismo? Invertir un capital para obtener ganancias, cada vez mayores y reinvertirlas para ganar aún más; concentrar y centralizar el capital, desplazando en la competencia a los productores menos eficientes; generar un polo de riqueza enorme en un extremo de la sociedad junto a un polo de pobreza y de miseria. Esto ya lo dijo con meridiana claridad Marx en el tomo I de ‘El capital’ en 1867. No es nada novedoso: las tendencias inherentes del capitalismo conducen a esos resultados. Desde el punto de vista de las leyes del capitalismo eso es lo justo y razonable. ¿Pero por qué molestar tanto con esas cifras, piensa Botero, si el capitalismo es la mejor sociedad posible?
Las propuestas de Oxfam que le fastidian a Botero Caicedo
Dentro de sus propuestas Oxfam incluye que los países deben reducir la desigualdad económica. “La principal prioridad de los Gobiernos debe ser reducir de forma drástica la desigualdad. Para cumplir con este objetivo, todos los países deberían poner en marcha Planes Nacionales de Reducción de la Desigualdad (PNRD) realistas y con plazos establecidos, realizando un seguimiento periódico de los avances. Todos los países deberían trabajar para alcanzar un coeficiente de Gini inferior al 0,3 o un índice de Palma no superior al 1.66” (p. 9).
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El Pacto Histórico debería presionar al Gobierno de Abelardo de la Espriella y a las instituciones correspondientes (Departamento Nacional de Planeación, Ministerio de Hacienda, etc.) para que fije una meta de reducción del coeficiente de Gini y del índice de Palma. Soñar no cuesta nada.
La reducción de las desigualdades es la meta número 10 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas. El Estado colombiano participó activamente en la fijación de estos objetivos y se comprometió con su cumplimiento. Además, este objetivo, junto con sus metas específicas, están en concordancia con la Constitución Política.
Notas
[1] Anuncios-impactantes-mas-poco-sensatos/ https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/mauricio-botero-caicedo/oxfam-, 27 de septiembre de 2026.
[2] OXFAM, Contra el imperio de los más ricos. Defendiendo la democracia frente al poder de los milmillonarios; https://www.oxfam.org/es/contra-el-imperio-de-los-mas-ricos
[3] Poverty, prosperity, and planet report 2024, Pathways Out of the Polycrisis. Global poverty reduction has slowed to a near standstill, with 2020–30 set to be a lost decade. Today, 8.5 percent of the world lives in extreme poverty (those living on less than $2.15 per person per day) (figure 1, panel a). At a poverty standard more relevant for upper-middle-income countries ($6.85 per person per day), 44 percent of the world’s population lives in poverty. The number of people living under this higher standard has barely changed since 1990 due to population growth (figure 1, panel b). At the current pace of progress, it would take decades to eradicate extreme poverty and more than a century to lift people above $6.85 per day. (p. XXIII).



