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“Calma en espera del escrutinio”: la apuesta del candidato de la Alianza por la Vida en el proceso de escrutinio de la segunda vuelta presidencial.
En mensaje al país difundido el pasado lunes 22 de junio a través de una rueda de prensa, Iván Cepeda llamó a la tranquilidad, reportó que su campaña ha hecho 53.000 impugnaciones y respondió a Abelardo de la Espriella: no es con amenazas como se enfrenta la actual coyuntura político- electoral.

En medio de la incertidumbre que dejó la segunda vuelta presidencial del pasado domingo 21 de junio, el candidato Iván Cepeda Castro hizo algunas consideraciones sobre el complejo momento que vive el país.
Con un tono que alterna firmeza jurídica y llamado a la prudencia, Cepeda buscó marcar distancia de la escalada verbal y proyectar un talante institucional mientras avanza el escrutinio de la Registraduría Nacional.
Impugnaciones y respeto al proceso
En el mensaje, Cepeda informó que su campaña ha presentado más de 53.000 impugnaciones ante la Registraduría. La cifra, de confirmarse, da cuenta de la magnitud de la revisión que enfrenta el organismo electoral y al que deberá definir en los próximos días, en un contexto de resultado técnico de empate según el preconteo.
Sin embargo, el pronunciamiento evitó la confrontación directa con la autoridad electoral. Por el contrario, el candidato llamó a la ciudadanía a sosegar los ánimos y esperar los escrutinios de manera tranquila, asumiendo, dijo, “una actitud democrática y de respeto a la ley”.
Respuesta al rival
El mensaje también incluyó una respuesta a su contendor, Abelardo de la Espriella. Cepeda rechazó de manera contundente lo que calificó como palabras altisonantes contra su persona y contra el presidente Gustavo Petro. Fue enfático: “No es con amenazas ni con rugidos” como se debe enfrentar la delicada coyuntura política del momento.
Con esa frase, Cepeda intenta disputar el capital simbólico de la democracia: posicionarse como el polo que defiende el orden institucional, mientras deja a su rival en el lugar de quien eleva el tono. En elecciones de margen mínimo, esa batalla narrativa puede pesar tanto como el conteo de votos.
El pronunciamiento combina dos registros políticos. Por un lado, la movilización de su base: 53.000 impugnaciones son una señal de que la campaña seguirá peleando cada mesa. Por otro, la desescalada pública: el llamado a la calma busca evitar que la incertidumbre derive en bloqueos o desconocimiento anticipado del resultado.

Ese equilibrio responde a la experiencia reciente de Colombia. En escenarios de alta pugnacidad, el candidato que primero se viste de garante institucional suele ganar espacio ante el centro político y ante la comunidad internacional, sin renunciar a la disputa jurídica.
Lo que viene
El alcance político del mensaje dependerá de lo que arroje el escrutinio. Si las impugnaciones alteran el resultado a favor de Cepeda, el tono de hoy le servirá para iniciar un eventual gobierno con un discurso de reconciliación. Si el conteo confirma la ventaja actual de De la Espriella, el pronunciamiento le deja una salida institucional que protege su liderazgo de cara al próximo ciclo político.
Por ahora, el país queda a la espera de la Registraduría. Y el mensaje del pasado lunes 22 busca una cosa central: que esa espera transcurra dentro del marco legal, sin que la disputa electoral se traslade a la calle.




