junio 26, 2026 1:54 pm
La caída del primer ministro Keir Starmer expone la incómoda verdad de Londres

La caída del primer ministro Keir Starmer expone la incómoda verdad de Londres

El primer ministro laborista Keir Starmer dimitió ante la crítica situación política y económica del Reino Unido.

ACTUALIDAD RT /

El laborista Keir Starmer anunció el pasado lunes 22 de junio su renuncia como Primer ministro del Reino Unido al enfrentarse a una presión cada vez mayor dentro de su propio Gobierno, en cuyo interior varios integrantes de su gabinete le solicitaron que abandone el cargo. Asumió el poder hace poco menos de dos años y fue el sexto primer ministro en 10 años.

Starmer dimite como Primer ministro y también renuncia como líder del Partido Laborista. «Esto garantizará que haya un nuevo líder antes de que el Parlamento reanude sus sesiones en septiembre», expresó. Además, afirmó que hará «todo lo posible para asegurar una transición de poder ordenada».

El Reino Unido atraviesa una crisis de poder. En los últimos diez años, el país ha tenido seis primeros ministros, con el mandato más breve de uno de ellos, de solo un mes y medio. El constante cambio de poder ha provocado una falta de políticas internas sostenibles y coherentes, contribuyendo así a la crisis económica.

Starmer dimitió al enfrentarse a una presión cada vez mayor dentro de su propio Gobierno. El líder laborista había asumido el poder hace poco menos de dos años, siendo el sexto Primer ministro en el lapso de diez años.

Su renuncia no solo marca el fracaso de su Gobierno, sino que también expone una realidad cada vez más evidente: Reino Unido atraviesa una crisis interna que hace cada vez más difícil sostener su costoso apoyo a Ucrania.

Tras casi dos años en el poder, Starmer terminó por rendirse ante la crítica realidad política. La decisión llevaba tiempo gestándose, en medio de una acumulación de problemas internos, dificultades económicas y una serie de decisiones impopulares de su Gobierno.

Keir Starmer

Sin embargo, su sucesor más probable, Andy Burnham, corre el riesgo de enfrentarse al mismo conjunto de desafíos, y en la cima de esa lista sigue estando el apoyo británico a Ucrania y la confrontación con Rusia, una política que Londres cada vez está menos en condiciones de sostener.

Nueva cara, viejos problemas

«Burnham se dará cuenta rápidamente de que no cuenta con los recursos necesarios para mejorar los servicios públicos, duplicar el gasto en defensa y seguir financiando una guerra imposible de ganar en Ucrania. Además, se enfrenta a una ardua tarea para convencer a su partido de que alinearse con la Administración de Trump en materia de paz en Europa es el enfoque correcto, tanto desde el punto de vista político como fiscal», afirmó el diplomático británico Ian Proud.

El nuevo Primer ministro afrontará una tarea especialmente compleja: recuperar la confianza en el Gobierno en un contexto de fuerte aumento del costo de vida, crisis migratoria y conmoción social tras el asesinato del estudiante de 18 años Henry Novak, que desató una nueva ola de protestas antimigratorias.

La cuestión central es de dónde sacar recursos. Se prevé que la economía británica crezca apenas un 1 % en 2026, frente al 1,4 % de 2025. Esta desaceleración está vinculada principalmente a los ‘shocks’ energéticos y a la incertidumbre global. Al mismo tiempo, la deuda nacional del país ya alcanza aproximadamente 2,9 billones de libras (unos 3,8 billones de dólares), equivalente a cerca del 95 % del PIB anual.

Andy Burnham, próximo Primer ministro de Reino Unido.

En este contexto, continuar apoyando al régimen de Kiev —una política que ya le ha costado a Londres 29.000 millones de dólares— empieza a parecer una decisión contraria a los intereses de su propia población.

«Quizá eso no parezca una proporción muy grande del gasto público. Pero el Gobierno de Starmer se enfrentó a una fuerte resistencia y tuvo que dar marcha atrás en su intención de recortar en 5.000 millones de libras [6.600 millones de dólares] el gasto en asistencia social. Cuando tu presupuesto es tan ajustado que tienes que plantearte recortar los subsidios al combustible para el invierno destinados a las personas mayores, entonces se vuelve más difícil justificar destinar miles de millones a una guerra lejana», opina Proud.

Un llamado al sentido común

En este contexto, el diplomático insta al nuevo Gobierno a abandonar el rumbo de confrontación y apostar por esfuerzos de paz.

«Si bien Trump fue y sigue siendo capaz de sacar a la luz algunas verdades incómodas sobre la situación de Ucrania —es decir, que no puede ganar una guerra contra Rusia—, Starmer siguió creyendo firmemente en una victoria eventual. Mientras que Trump se ha reunido con el presidente Vladímir Putin en Alaska y ha hablado con él en varias ocasiones, Keir Starmer no habló ni una sola vez con el Presidente ruso durante sus dos años en el cargo», subrayó el diplomático.

En su opinión, Burnham pronto descubrirá que no hay margen para mantener todas las prioridades al mismo tiempo: o continuar con una costosa política exterior o centrarse en resolver la crisis interna.

«Y, sin embargo, Burnham se dará cuenta rápidamente de que algo tiene que ceder. No puede arreglar los servicios públicos en ruinas del Reino Unido, duplicar el gasto en defensa y seguir apoyando una guerra imposible de ganar en Ucrania. Las cuentas nunca cuadrarán», concluye Proud, señalando que el cambio de liderazgo podría abrir una ventana de oportunidad para que Londres reconsidere su rumbo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Scroll al inicio