julio 21, 2026 3:41 pm
“La ‘mano dura’ vuelve acompañada del patriarcado y de la vieja doctrina del enemigo interno”: Clara López

“La ‘mano dura’ vuelve acompañada del patriarcado y de la vieja doctrina del enemigo interno”: Clara López

CONFIDENCIAL NOTICIAS /

Una alerta sobre el gran peligro que se cierne sobre los países de América Latina, concretamente sobre las expresiones democráticas, progresistas y de izquierda tras los agresivos anuncios recientes del secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, hizo la excongresista Clara López Obregón.

En su columna para la plataforma digital Confidencial Noticias, la exsenadora y exministra señaló que, para completar el cuadro, el secretario Rubio también lanzó una ofensiva ofensiva contra la Corte Penal Internacional (CPI), exhortando a gobiernos aliados de Washington a aislarla con el propósito de inutilizar su funcionamiento.

El texto de la columna periodística es el siguiente:

El regreso del enemigo interno

 

POR CLARA LÓPEZ OBREGÓN

El 16 de julio, representantes de 66 países se reunieron en Washington convocados por el Gobierno de Donald Trump para enfrentar el supuesto resurgimiento del “terrorismo de extrema izquierda”. Marco Rubio anunció que Estados Unidos concentrará en ese enemigo una parte sustancial de su estrategia antiterrorista internacional. La evidencia histórica indica, sin embargo, que la violencia de extrema derecha ha sido mucho más frecuente. No estamos ante una simple política de seguridad, sino ante la construcción política de un nuevo enemigo interno (Reuters, Associated Press).

Trump ya había preparado el terreno el 3 de julio, víspera de la celebración de los 250 años de la Constitución en Mount Rushmore. Allí resucitó la retórica anticomunista de la Guerra Fría, pero con una diferencia inquietante: los comunistas son los demócratas, los socialistas democráticos, los migrantes y, en general, quienes contradicen su proyecto. Cuando la oposición deja de ser adversaria legítima y se convierte en enemiga de la nación, la democracia comienza a vaciarse por dentro.

Ese mecanismo tiene antecedentes conocidos. Los fascismos europeos no nacieron de un día para otro ni comenzaron con la guerra. Avanzaron mediante la exaltación del líder, el nacionalismo excluyente, la descalificación de la prensa, el debilitamiento de jueces y parlamentos, la persecución del sindicalismo y la invención de enemigos internos responsables de todos los males. La historia nunca se repite de manera idéntica, pero sus señales de alarma sí pueden reconocerse.

La ofensiva contra la Corte Penal Internacional (CPI) completa el cuadro. Marco Rubio, el secretario de Estado, ha llamado a otros gobiernos a aislarla y ha prometido inutilizar su funcionamiento. Estados Unidos ya sancionó a funcionarios de la Corte por investigaciones relacionadas con Afganistán y por las actuaciones sobre Gaza que alcanzaron al primer ministro israelí Benjamín Netanyahu. La potencia que encabezó la construcción del orden internacional posterior a la Segunda Guerra Mundial pretende ahora sustraer a sus nacionales y aliados de toda rendición de cuentas frente a sus más preciadas reglas (Reuters).

La contradicción es enorme: se invoca un orden basado en reglas, pero se desconocen esas reglas cuando limitan al más poderoso. Gaza, la guerra contra Irán, los ataques en el Caribe y la operación militar que capturó en Caracas a Nicolás Maduro y Cilia Flores muestran el desplazamiento desde la diplomacia hacia la fuerza. El Corolario Trump —o Doctrina Donroe— revive así el Corolario Roosevelt de 1904: la doctrina Monroe deja de significar exclusión de potencias europeas y se convierte nuevamente en licencia de intervención unilateral estadounidense.

América Latina es escenario privilegiado de esa restauración. El llamado Escudo de las Américas, presentado como alianza contra el narcotráfico, fue constituido en marzo alrededor de gobiernos conservadores cercanos a Washington. No es ilegítimo cooperar contra el crimen transnacional. Lo preocupante es convertir esa cooperación en alineamiento político, militar y económico con los intereses de una potencia (Chatham House).

Las nuevas derechas regionales comparten rasgos: concentración presidencial del poder, militarización de la seguridad, hostilidad hacia sindicatos y movimientos sociales, desmonte de políticas redistributivas y reacción contra los derechos conquistados por mujeres, campesinos, pueblos étnicos y diversidades. La “mano dura” vuelve acompañada del patriarcado y de la vieja doctrina del enemigo interno. Todo reclamo igualitario puede ser estigmatizado como el comunismo del viejo relato diseñado para estigmatizar la inconformidad social y política; toda protesta, tratada como amenaza terrorista lo que justifica su represión y criminalización.

El neofascista Secretario de Estado, Marco Rubio, convocó en Washington una cumbre contra la izquierda, en un nuevo capítulo macartista del Gobierno estadounidense.

¿Qué le espera a América Latina? Dependerá de su capacidad para impedir que la seguridad vuelva a servir de pretexto para la subordinación. La alternativa consiste en defender la democracia, el pluralismo, los derechos sociales, la integración regional y el derecho internacional. Cooperar no es obedecer. Y preservar la soberanía nunca ha sido extremismo: es la condición mínima para que nuestros pueblos puedan decidir su propio destino.

@ClaraLopezObre

https://confidencialnoticias.com/

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Scroll al inicio