abril 21, 2026 8:34 pm
La trampa del uribismo, de algunos banqueros y empresarios potentados

La trampa del uribismo, de algunos banqueros y empresarios potentados

POR OMAR ROMERO DÍAZ /

Mientras los trabajadores sudan en sus fábricas, en sus buses, en sus turnos de 12 horas, una manada de empresarios, banqueros y gremios corruptos les está preparando una trampa. Se llama “Proyecto Júpiter”. Y no es una metáfora.

Son más de 7.000 millones de pesos exactos, contantes y sonantes recogidos con la fachada de “donaciones” para financiar una candidata de ultraderecha: Paloma Valencia. Detrás están Propacífico, ProBogotá, ProAntioquia, la Andi, Camacol, medios vendidos como ‘La Silla Vacía’… y hasta el narcotraficante número 82. Esa es la alianza del miedo.

Y ahora, atención trabajadores: los mismos que les recortan derechos, que se roban la salud, que especulan con el precio de los alimentos, los están citando a “conferencias”. ¿El discurso? Defender la libertad y la democracia.

¿De qué libertad hablan? ¿De la libertad de despedir sin indemnización? ¿De la libertad de enriquecerse con contratos públicos mientras ustedes no alcanzan a fin de mes? ¿De la libertad de mentirles en la cara?

Esa no es democracia. Es teatro.

 

La estrategia es vieja, pero la están refinando: instalar miedo, hacerles creer que el país se cae a pedazos, que solo un salvador autoritario puede ordenar el caos. Titulares alarmistas, videos sacados de contexto, frases hechas para que reaccionen con el estómago encogido, no con la cabeza fría.

Ya lo vivieron en 2016. Les metieron miedo con la paz. Les dijeron que los acuerdos de La Habana iban a convertir a Colombia en otra Venezuela. Y muchos picaron. Votaron por el No. ¿Qué ganaron? Más violencia, más asesinatos de líderes sociales, más impunidad. El miedo les vendió humo.

Hoy quieren repetir la dosis. Porque saben que, si ustedes votan con conciencia, si votan por justicia social, por paz verdadera, por combatir la corrupción, ellos pierden. Por eso necesitan que ustedes voten asustados. Por eso les disfrazan de “defensa de la democracia” lo que es simple defensa de sus privilegios.

¡Basta de mentiras!

La democracia no se defiende con discursos vacíos en conferencias financiadas con plata sucia. La democracia se defiende en las calles, en las urnas, con propuestas reales. No con el miedo.

Ustedes no son borregos. No son masa de maniobra. Ustedes son trabajadores. Sienten la cruda realidad todos los días: el hambre, el rebusque, la indignidad. Y saben quién los ha salvado y quién los ha hundido.

La pregunta es sencilla, directa, sin rodeos: ¿votamos por la mentira y la corrupción que hoy les da conferencias? ¿O votamos por combatir la corrupción y construir la paz con justicia social?

Que ningún orador de corbata les venga a hablar de libertad mientras les esconde la verdad. La libertad se gana luchando, no temblando.

No más miedo. No más engaños. Esta vez, el pueblo no se deja comprar ni amedrentar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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