septiembre 4, 2026 12:01 am
Petro en México: ‘tecnofascismo’, crisis climática y la disputa por el sentido democrático de América Latina

Petro en México: ‘tecnofascismo’, crisis climática y la disputa por el sentido democrático de América Latina

El expresidente Gustavo Petro durante su conferencia magistral en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), miércoles 2 de septiembre de 2026.

RESUMEN AGENCIAS /

La visita del expresidente colombiano Gustavo Petro Urrego a Ciudad de México condensó, en una sola jornada, los principales ejes de su discurso posterior al poder: la denuncia de una nueva forma de intervención electoral mediada por algoritmos, la defensa del progresismo latinoamericano, la crítica frontal al capitalismo fósil y la advertencia sobre una deriva global que él denomina “tecnofascismo”.

Su reunión con la presidenta Claudia Sheinbaum, su conferencia magistral en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), su encuentro con el director ejecutivo del Fondo de Cultura Económica (FCE), Paco Ignacio Taibo II para ultimar detalles sobre su próximo libro que versa sobre economía y crisis climática, así como su participación en el programa Conversando con Correa de Russia Today, sitúan a Petro como una figura de oposición transnacional que busca convertir la crisis democrática y climática en una misma causa política.

Visita académica con alta carga política

El viaje fue el primero de Petro al exterior tras dejar la Presidencia de Colombia el pasado 7 de agosto y se produjo en un momento de reorganización de la izquierda regional. La conferencia en la Universidad Nacional Autónoma de México, titulada “El capital en el siglo XXI. Economía política de la crisis climática”, tuvo cupo lleno y fue presentada como un debate sobre modelo de desarrollo, desigualdad, transición energética, democracia y papel del Estado.

El expresidente Gustavo Petro visitó en Palacio Nacional a la mandataria de México, Claudia Sheinbaum Pardo.

La alta demanda del acto confirmó que Petro conserva una capacidad de convocatoria que trasciende la política colombiana y se proyecta sobre públicos universitarios, movimientos sociales y sectores progresistas de América Latina.

Antes de su disertación, el exmandatario se reunió con Claudia Sheinbaum en Palacio Nacional. Aunque no ofreció detalles sustantivos del encuentro, afirmó que conversaron sobre progresismo, humanismo y la nueva realidad política del continente.

Según versiones periodísticas, Sheinbaum le habría propuesto participar en coordinaciones intelectuales o académicas en México, invitación que Petro agradeció, pero no aceptó por su decisión de permanecer en Colombia. Ese gesto revela una tensión central de su presente político: Petro busca internacionalizar su voz, pero sin abandonar el territorio donde pretende liderar la oposición al cuestionado Gobierno de Abelardo de la Espriella.

Petro en el emblemático Zócalo de Ciudad de México.

El núcleo político: la denuncia del “tecnofascismo” electoral

El eje más contundente de sus pronunciamientos fue la afirmación de que la victoria de Abelardo de la Espriella en Colombia fue favorecida por la intromisión de algoritmos, granjas de bots y operaciones digitales de manipulación, como ha quedado evidenciado por la carga probatoria que se ha venido sustentando paulatinamente.

Petro sostuvo que ese sistema no constituye un hecho aislado, sino un método expansivo que podría incidir en las elecciones de Brasil y en los comicios intermedios de México de 2027. Su frase —“México está en peligro y Brasil ya viene”— funcionó como advertencia regional y como estrategia de encuadre: trasladó el debate colombiano a una disputa continental sobre soberanía electoral, tecnología y democracia.

Desde el punto de vista político, Petro a través de las pruebas que ha sacado a relucir ha demostrado la ilegitimidad del nuevo Gobierno colombiano. Al reivindicar al senador Iván Cepeda como “legítimo Presidente” y al impulsar el llamado “Gabinete por la Vida” del Pacto Histórico, principal fuerza política de Colombia, no solo cuestiona el resultado electoral, sino que organiza un dispositivo simbólico de oposición.

La acusación de ‘tecnofascismo’ le permite unir varias dimensiones: la derrota electoral del progresismo con mañas tecnológicas y algorítmicas, la influencia de actores extranjeros, el poder de las plataformas digitales y el ascenso de nuevas derechas radicales en la región.

Juventud, universidad y disputa por la verdad

La recepción multitudinaria en la UNAM, con predominio de estudiantes, cuerpo docente y público general, expresa un fenómeno sociológico relevante: la universidad pública aparece como espacio de legitimación intelectual de liderazgos políticos que ya no gobiernan, pero aspiran a incidir en la opinión pública regional.

Petro no habló únicamente como expresidente; se presentó como intérprete de una crisis civilizatoria. Su discurso apeló a categorías amplias —humanismo, barbarie, extinción, control tecnológico— que conectan con generaciones marcadas por precariedad laboral, crisis climática, desconfianza institucional y exposición permanente a ecosistemas digitales de información.

En Conversando con Correa, Petro reforzó esa dimensión al afirmar que “la verdad nos hace libres”. La frase no operó como simple recurso moral, sino como tesis sociopolítica: en una época de manipulación masiva, la lucha por la verdad sería condición de ciudadanía.

Su diagnóstico plantea que la desinformación no busca solo persuadir, sino distraer a las sociedades mientras élites económicas y tecnológicas concentran poder, recursos y capacidad de vigilancia. En esa lectura, la manipulación algorítmica no es un exceso marginal de la democracia contemporánea, sino una forma de dominación cultural.

Capitalismo fósil y riesgo de extinción

 

El componente ecológico fue el centro conceptual de la conferencia. Petro vinculó la crisis climática con la lógica de acumulación del capital y con la persistencia de una economía fósil basada en carbón, petróleo y gas. Su argumento parte de una premisa radical: el modelo económico dominante no solo produce desigualdad, sino que amenaza las condiciones biofísicas de la vida humana.

En esa perspectiva, la alteración del ciclo del agua, la multiplicación de desastres naturales y la intensificación del calentamiento global no son fallas ambientales externas al sistema, sino consecuencias estructurales de una civilización organizada alrededor de la ganancia.

En el espacio periodístico ‘Conversando con Correa’, el expresidente Petro abordó a profundidad el tema del capitalismo y la crisis climática.

Al recuperar el concepto de “crematística”, Petro contrapuso la economía orientada a la vida buena con una economía reducida al lucro. Su crítica al neoliberalismo se apoya en la idea de que la crisis de 2008, la pandemia y la automatización revelaron la fragilidad de un sistema que necesita trabajo humano para sostener la demanda, pero al mismo tiempo busca reemplazarlo con máquinas e Inteligencia Artificial (IA) para maximizar ganancias.

De allí surge una de sus tesis más fuertes: la robotización sin justicia social puede derivar en sobreproducción, desempleo, concentración de riqueza y autoritarismo tecnológico.

 

América Latina entre Washington, tecnología y transición energética

En clave geopolítica, Petro ubicó el centro de gravedad del conflicto en la relación entre América Latina, Estados Unidos, las grandes tecnológicas y las redes transnacionales de poder.

Al señalar al Departamento de Estado estadounidense, a figuras del Gobierno de Donald Trump y a actores vinculados a Israel, el expresidente elaboró una hipótesis de intervención que combina diplomacia, tecnología y guerra informacional. La denuncia es políticamente explosiva porque desplaza la discusión electoral del terreno doméstico al de la soberanía digital: quién controla los datos, quién diseña los algoritmos y quién puede orientar la conversación pública en democracias formalmente libres.

En el programa de Rafael Correa, Petro amplió ese mapa al abordar Ucrania, Gaza, la crisis del derecho internacional y la transición energética. Su lectura de la guerra en Ucrania como una “pelea entre hermanos” instrumentalizada por intereses extractivos de Europa occidental desafía la narrativa dominante en Occidente y reivindica una visión continental de Rusia como parte de la cultura europea.

Al mismo tiempo, su denuncia del deterioro del derecho internacional y de los ataques a la justicia penal global apunta a un orden mundial donde la fuerza sustituye a la norma. Para él, ese tránsito marca el “principio de la barbarie”.

La propuesta: pactos por la vida y energía limpia latinoamericana

Frente a ese diagnóstico sombrío, Petro propuso una salida basada en pactos entre iguales, transición energética y cooperación latinoamericana. Su idea de que la región aporte sol, agua y biodiversidad para una matriz energética mundial busca transformar la posición histórica de América Latina: dejar de ser periferia extractiva y convertirse en actor estratégico de la descarbonización global.

La tesis tiene una dimensión ecológica y otra migratoria: una economía limpia, productiva y soberana podría reducir presiones sociales que empujan a millones de personas hacia el norte.

El expresidente Petro también dialogó con la periodista rusa Inna Afinogenova para el espacio periodístico ‘La Base’ de Canal Red TV.

Liderazgo ético y político como actor de una oposición continental

La visita de Gustavo Petro a Ciudad de México no fue solamente una agenda académica ni una sucesión de encuentros políticos. Fue la puesta en escena de un liderazgo que busca disputar el relato regional después de la gestión gubernamental. En la UNAM habló al mundo universitario; con Sheinbaum buscó conexión institucional con el progresismo gobernante de México; con Correa se insertó en una conversación latinoamericana de impugnación al orden internacional vigente.

Su discurso combina advertencia democrática, crítica ecológica y denuncia geopolítica. Petro logró instalar una pregunta de fondo: si la democracia latinoamericana puede sobrevivir en un mundo donde la concentración de datos, capital, energía y poder militar redefine las reglas de la política. En ese interrogante se resume el sentido de su paso por México: una reseña del presente, pero también una advertencia sobre el futuro.

El exmandatario colombiano sostuvo un encuentro en Ciudad de México con el director ejecutivo del Fondo de Cultura Económica (FCE), Paco Ignacio Taibo II, para ultimar detalles sobre su próximo libro que versa sobre economía y crisis climática.

Conferencia en la UNAM

La disertación de Petro en la UNAM, en el siguiente video:

 

Conversando con Correa’

 

Para acceder al diálogo periodístico con el exmandatario ecuatoriano, acceder al siguiente enlace:

¿El fin de la civilización? Petro advierte sobre el retorno a la «barbarie» y el desprecio por la justicia internacional

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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