noviembre 5, 2026 11:04 am
Triunfo demócrata en las legislativas de EE.UU., deja contra las cuerdas al canciller colombiano Omar Bula

Triunfo demócrata en las legislativas de EE.UU., deja contra las cuerdas al canciller colombiano Omar Bula

Luego del triunfo demócrata en EE.UU. resulta insostenible para el Gobierno de Abelardo de la Espriella seguir manteniendo a Omar Bula frente a la Cancillería colombiana.

POR SANTIAGO TORRADO /

Las controversias por su agenda ultraconservadora rodean al cuestionado canciller Omar Bula, quien ha tildado de “porquería” y acusado de fraude al partido vencedor en Estados Unidos.

Abelardo de la Espriella, el ultraconservador presidente de Colombia, apuesta por unas estrechísimas relaciones con los Estados Unidos de Donald Trump como eje de su política exterior. A solo tres meses de su llegada al poder, sin embargo, la nueva diplomacia suramericana ha quedado a contrapie ante el rotundo avance de la oposición al magnate republicano en el Congreso norteamericano, donde su partido pierde tanto la Cámara de Representantes como el Senado que antes dominaba.

El resultado de las elecciones de medio término del pasado martes 3 de noviembre, en concreto, ha dejado contra las cuerdas al canciller Omar Bula Escobar, pues los demócratas han sido uno de los blancos favoritos de sus insultos en redes sociales en el reciente pasado.

Canciller Omar Bula Escobar.

Bula Escobar lleva años entregado a la defensa de una agenda ultraconservadora, e incluso se sumó al bulo de que los demócratas cometieron un fraude en las elecciones del 2020, el relato en el que ha insistido Trump desde que perdió aquellas presidenciales ante Joe Biden –y que desembocó en el asalto trumpista al Capitolio–. Muchos de sus mensajes en redes sociales los dedicó a fijar una postura muy adversa a la migración de países como Colombia al Norte Global, pero también a criticar al Partido Demócrata, que ha tildado de “porquería”, o a Pedro Sánchez, el presidente del Gobierno de España, donde justamente se encontraba de visita esta semana. Esos deslices adquieren nuevas dimensiones ahora que los demócratas han recuperado las mayorías en la Cámara y el Senado, como anticipaban todas las encuestas.

Los gestos de la alianza sin restricciones entre De la Espriella y Trump abundan. Desde que se posesionó el pasado 7 de agosto, el mandatario colombiano cumplió de inmediato el prometido aterrizaje en el Escudo de las Américas, la alianza de Trump con líderes políticos del continente afines a su ideología de ultraderecha, que busca coordinar la supuesta lucha contra el narcotráfico; recibió en la caribeña Barranquilla la visita del secretario de Estado, Marco Rubio, y también a 300 soldados norteamericanos en la base militar de Tolemaida, en el corazón del país, para entrenamientos conjuntos.

De la Espriella, que también es ciudadano estadounidense, dobló la apuesta al ofrecer abiertamente su apoyo a la congresista republicana María Elvira Salazar, que ha contado con donaciones de campaña del ahora Presidente en el pasado.

Ese respaldo público a Salazar le significó a De la Espriella un reclamo de los demócratas que lo obligó a cambiar de posición, o al menos matizarla. Más concretamente, del representante por Nueva York Gregory Meeks, el demócrata de mayor rango en el Comité de Asuntos Exteriores, que lo acusó de interferencia.

Por décadas, Colombia cortejó el apoyo de ambos partidos en el Congreso, donde se definen los temas presupuestales que más le conciernen. “El problema es que ellos se la jugaron demasiado por aliarse con el Partido Republicano explícitamente”, apunta Sergio Guzmán, director de la consultora Colombia Risk Analysis, que subraya que un presidente colombiano nunca antes había hecho una adhesión directa en una campaña por la Cámara de Representantes. “Sería muy ingenuo pensar que eso no va a tener repercusiones”, advierte.

El exembajador y excanciller Luis Gilberto Murillo, conocedor de las dinámicas de Washington, advertía en una reciente columna que “Colombia debe prepararse para hacer los ajustes necesarios que reflejen el nuevo contexto político que dominará la relación bilateral con Estados Unidos en los próximos dos años”, el periodo que le resta al mandato de Trump. Aunque la política exterior corresponde principalmente al Ejecutivo, el Legislativo tiene poderosas herramientas para condicionarla.

En ese contexto, De la Espriella escogió como su primer ministro de Exteriores a Omar Bula Escobar, muy alineado con el trumpismo MAGA [por Make America Great Again]. El Canciller se describe como “cristiano” y “pro Occidente” en su otrora muy activa cuenta de la red social X, donde ha publicado más de 500.000 mensajes en los que solía dar rienda suelta a insultos y teorías de la conspiración.

En estos tres meses, el Ministro de Exteriores acumula desgaste en varios frentes. Entre otras, España no ha dado el beneplácito como embajador a Carlos Felipe Mejía, quien, al igual que el propio Bula, ha dedicado insultos de grueso calibre en el pasado al socialista Pedro Sánchez.

La prensa colombiana ha mostrado que Bula Escobar exageró sus títulos en el currículo que presentó para convertirse en servidor público y, como parte de ese rosario de controversias, sacó del Palacio de San Carlos, la tradicional sede de la Cancillería, la colección histórica que resguarda la biblioteca Marco Fidel Suárez para darle paso a una capilla. También ha quedado enfrentado a los gremios de los diplomáticos de carrera, que han llegado a denunciar abuso de poder y malos tratos del embajador ante Naciones Unidas, Mauricio Gaona.

La internacionalista Sandra Borda califica como “precaria” la posición de Bula, pues “tanto adentro como afuera se ha convertido en un tipo tóxico”, apunta. “Los demócratas saben perfectamente quién es y lo que ha dicho. Entonces, creo que no va a haber chance de tener una conversación medianamente civilizada con el Congreso, que es el que finalmente toma las decisiones sobre la plata”, subraya la profesora e investigadora de la Universidad de los Andes.

Ante la arrolladora victoria de los demócratas, advierte, “el Gobierno colombiano se queda sin margen de maniobra”.

El País, España

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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