marzo 4, 2026 12:24 am
Las invectivas de Milei como táctica para dinamitar la integración latinoamericana

Las invectivas de Milei como táctica para dinamitar la integración latinoamericana

Inaceptables desde todo punto de vista las invectivas proferidas recientemente por el mandatario argentino Javier Milei contra los presidentes de Colombia, Gustavo Petro y México, Andrés Manuel López Obrador.

EDITORIAL TSC /

Genera mucha sorpresa que el pueblo argentino haya podido elegir como su mandatario «a alguien como Milei que contradice su tradición histórica», especialmente en cuanto a la «lección social que le ha dado siempre desde Argentina al continente», expresó en declaraciones al canal de televisión C5N de Buenos Aires, la senadora del Pacto Histórico, Clara López Obregón, ante los reiterados deslices del Presidente de la nación austral que no solo afectan la situación interna del país sino que resienten las relaciones diplomáticas.

Si bien y enhorabuena las Cancillerías de Bogotá y Buenos Aires anuncian de manera oficial que se ha superado el desaguisado como consecuencia de las invectivas del mandatario argentino contra el presidente Petro, este tipo de conductas generan desconfianza y dejan baches en la armonía diplomática de una zona de complementación como Latinoamérica.

El «libertario» y agresivo mandatario argentino Javier Milei.

Y es que las injustificables groserías y exabruptos recientes del presidente argentino Javier Milei respecto de los mandatarios de Colombia y México no son producto únicamente de un trastorno mental, que seguramente lo haya, sino que hacen parte de una estrategia minuciosamente planificada por los grandes monopolios y fondos de inversión estadounidenses que sostienen el sistema capitalista financiero globalizado en su disputa con China.

Las descalificaciones proferidas por el actual inquilino de la Casa Rosada contra los presidentes de Colombia, Gustavo Petro y de México, Andrés Manuel López Obrador, lo que buscan es de debilitar los lazos de hermandad entre los pueblos latinoamericanos que enfrentan similares problemas estructurales de dependencia y con ello desestabilizar las relaciones comerciales y de integración.

Esas expresiones del mandatario anarcocapitalista argentino se enmarcan en la diplomacia de invectivas que él y sus más cercanos colaboradores han desplegado desde su campaña electoral del año pasado. A sus vecinos el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y al chileno Gabriel Boric los calificó de “corrupto” y “comunista furioso” y de “miembro de la extrema izquierda, comunista y empobrecedor”, respectivamente. Sobra decir que ni el brasileño ni el chileno han aplicado políticas que tengan relación con el “comunismo”, sino que a ambos se les puede calificar de manera sensata como socialdemócratas que buscan, con más o menos éxito, impulsar el desarrollo de la mano de la iniciativa privada, aplicando medidas correctivas para atemperar los efectos más nocivos del capitalismo, sobre todo del expoliador modelo neoliberal.

La estrategia de Milei comenzó impulsando la fractura entre Argentina y Brasil, para impedir la formación de un gran bloque latinoamericano que afrontara con autonomía los grandes desafíos que propone la geopolítica mundial en la actual coyuntura.

Ese alineamiento con los intereses de Washington del Presidente de Argentina no es casual por eso ha escogido en recientes días atacar de manera directa y sin ambages contra tres países, Colombia, México y Venezuela que, con las particularidades de cada uno, actúan con relativa autonomía respecto de las directrices que tradicionalmente se busca imponer desde la Casa Blanca.

“Es el problema de los libertarios, que dicen una cosa y hacen otra»

La reacción de la senadora Clara López en diálogo con C5N de Argentina:

Washington se frota las manos

En una etapa de claro retroceso del dólar como moneda de las grandes transacciones a nivel global, la misión de Milei como fiel aliado de los Estados Unidos y del gobierno de Israel –ejemplos ambos de la decadencia económica y ética de la época- es destruir la integración continental en pleno camino de la dolarización de hecho de la economía argentina.

En contraste, los gobiernos atacados por el pintoresco mandatario y líder ‘libertario’ están llevando a cabo políticas soberanas en defensa de sus potencialidades naturales, opuestas al saqueo y la entrega de los recursos estratégicos de la Argentina.

Washington, entre tanto se frota las manos, aprovecha los delirios y groserías de barrabrava de opereta de Milei para atacar a los gobiernos que se oponen a sus políticas injerencistas y fomentar la desunión de la Patria Grande. Encerrado en su tóxica nube de esoterismos, Milei parece no ser consciente de que las palabras y los gestos pesan y tienen efectos duraderos; que ofensas y agravios como los que ha dispensado a propios y ajenos gravitan negativamente sobre el presente y el futuro de su país.

Es evidente que el daño de la agresiva política exterior del gobierno argentino alineado a Washington y Tel Aviv tiene repercusiones directas contra los intereses socioeconómicos de las mayorías del pueblo gaucho y si no hay una rectificación la situación se puede tornar más gravosa aún. Y es que sus ataques no han sido solamente para gobiernos latinoamericanos de acento progresista sino también ha hecho desaires a China, segundo mayor destino de exportaciones e inversor clave en campos importantes de la economía austral, ahora paralizados. Cabe recordar que en campaña Milei se comprometió a romper los lazos empresariales con el gigante asiático y a no hacer negocios con ningún ‘comunista’. Al llegar a la Casa Rosada olvidó su promesa, pero ha continuado con provocaciones como la visita de la canciller Diana Mondino a Taiwán, un sinsentido diplomático, geopolítico y comercial con el que pone en entredicho los vínculos con una superpotencia a la que Argentina exporta bienes con un valor de 8 mil millones de dólares para coquetear con un territorio sin reconocimiento internacional al que apenas le vende 268 millones.

El mandatario argentino Javier Milei sosteniendo una bandera de Israel para significar su apoyo a este Estado que perpetra un genocidio contra el puerblo palestino en la Franja de Gaza.

Argentina se hunde en su peor crisis

Este tipo de decisiones, aunadas a la aplicación del dogma neoliberal, han provocado que en sólo tres meses Argentina se hundiera en su peor crisis en más de dos décadas. Desde el 10 de diciembre, Milei ha pulverizado de manera intencional el poder adquisitivo tanto de los trabajadores como de micro, pequeños y medianos empresarios, pues su estrategia de combate a la inflación consiste en ‘licuar’ los ingresos, es decir, en hacer que los precios dejen de subir simplemente porque ya nadie puede comprar nada. Ha anunciado además que arrojará a la calle a 70.000 empleados públicos Como resultado a sus medidas “libertarias”, en apenas un mes la pobreza saltó de 49.5 a 57.4 por ciento de la población, y la Unicef estima que 70 por ciento de los menores de edad podrían encontrarse en situación de grave precariedad. De diciembre de 2023 a enero de este año, las jubilaciones y pensiones sufrieron una merma de 38 por ciento, mientras los salarios públicos tuvieron una caída de 27 por ciento y se paralizó 86 por ciento de la obra pública. Todo ello, en un contexto en que los precios del transporte, la electricidad, la vivienda y los servicios médicos se dispararon 100 por ciento o más debido al fin de las regulaciones que protegían a los ciudadanos de la voracidad corporativa.

Su neoliberalismo acendrado apunta a liquidar la salud y la educación pública, así como su abyecto alineamiento con Washington y Tel Aviv lo ha llevado a apoyar el genocidio practicado por el régimen israelí de terror contra el pueblo palestino. En suma: un ejemplo de cipayismo perfecto que necesita el gran capital, siempre fiel a su divisa: «úselo (por un tiempo) y luego tírelo».

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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