marzo 16, 2026 5:00 pm
Habermas, un filósofo con contradicciones, pero sin vender el alma al diablo

Habermas, un filósofo con contradicciones, pero sin vender el alma al diablo

POR JUAN CARLOS MONEDERO

Con la muerte de Jürgen Habermas (1929-2026) nos vemos obligados a pensar, sin nostalgia, pero con preocupación, en nuestro «mundo de ayer». El primer tomo de su ‘Teoría de la acción comunicativa’ es una discusión con Talcott Parsons (el «descubridor» de Max Weber al traducirlo al inglés). ¿Leerán las nuevas generaciones a Parsons? Conocí a Habermas en Frankfurt, cuando me fui desde Heidelberg a conocer a quien veíamos como un dios. Poder hablar con el heredero de la Escuela de Frankfurt era, igual que hablar con Claus Offe, conectar con el pensamiento más profundo de Alemania (Kant, Hegel, Marx, Adorno, Horkheimer, Marcuse, Benjamin…).

Yo era un simple estudiante español de doctorado y, sin embargo, fue enormemente amable. En todo lo que estudié desde entonces, Habermas ha sido una referencia obligatoria. También para entender su desesperación porque sus hipótesis no se cumplían. Años después, con motivo de la concesión al filósofo alemán del premio Príncipe Asturias, José Antonio Gimbernat nos invitó a una decena de personas a un seminario en Madrid con Habermas. La Unión Europea (UE) estaba dejando de ser lo que él -igual que pensaba Hegel del Estado-, había entendido como «la máxima eticidad». En aquel seminario no quiso discutir sobre la decadencia de Europa.

Jürgen Habermas (1929-2026).

Habermas, el gran vigía de la democracia alemana, que empezó en el marxismo y se fue enfriando, se marcha habiendo visto el genocidio en Gaza y la connivencia de Europa con esa masacre; se va cuando el canciller alemán Friedrich Merz quiere el «mayor ejército de Europa» y la presidenta de la Comisión Europea Urussla von der Leyen da por muerto el «mundo basado en reglas».

Con Habermas se marcha de nuevo el «mundo de ayer», casi un siglo después del de Stefan Zweig, y con la misma sensación de decadencia.

Habermas con el politólogo español Juan Carlos Monedero durante un encuentro académico en la Frankfurt.

Un filósofo al que se agarraba la socialdemocracia para justificar su romance con el liberalismo y el neoliberalismo y su enamoramiento con el capitalismo. Habermas sabía que capitalismo y democracia son incompatibles, y por eso, sus fundamentos para una sociedad donde mande la racionalidad comunicativa y el conflicto desaparezcan, es una ilusión a la que quería concretar en una lucha fáustica. Con contradicciones, pero sin vender el alma al diablo.

Un pensador al que no puede sustituir la Inteligencia Artificial (IA). Al que hay que leer despacio. Y que nos recuerda que tenemos pendiente recuperar lo mejor de la tradición universitaria, esa puesta al servicio de la profundización de la democracia.

@MonederoJC

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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