mayo 8, 2026 11:33 am
Perspectiva crítica sobre los dilemas éticos, políticos y extrajurídicos de la Corte Penal Internacional en la era contemporánea

Perspectiva crítica sobre los dilemas éticos, políticos y extrajurídicos de la Corte Penal Internacional en la era contemporánea

Sede de la Corte Penal Internacional (CPI) en La Haya, Países Bajos.

TSC /

La Corte Penal Internacional (CPI), establecida mediante el Estatuto de Roma en 1998, representa uno de los avances más significativos en la institucionalización del derecho internacional penal. En el contexto actual, donde las dinámicas globales y las subjetividades emergentes de la modernidad reconfiguran tanto los valores como las prácticas jurídicas, la CPI se erige como un actor central en la promoción de justicia transnacional y la protección de derechos humanos.

No obstante, la legitimidad, eficacia y alcance de la Corte están sujetos a intensos debates que trascienden el ámbito estrictamente legal.

El derecho internacional penal se fundamenta en la idea de responsabilidad individual frente a crímenes que afectan a la comunidad global, como el genocidio, los crímenes de guerra y de lesa humanidad. Sin embargo, la modernidad ha traído consigo nuevas subjetividades que cuestionan la universalidad de los valores jurídicos, así como la capacidad del derecho para responder a realidades plurales y cambiantes.

La CPI, en este sentido, actúa en un escenario donde la construcción de subjetividades —identidades políticas, culturales y religiosas— influye en la interpretación y aplicación de las normas, generando tensiones entre lo normativo y lo contextual.

Legitimidad y eficacia de la CPI: factores jurídicos y extrajurídicos

La legitimidad de la CPI depende tanto de su reconocimiento formal por parte de los Estados como de la percepción social sobre su imparcialidad y capacidad para impartir justicia. Si bien la Corte dispone de un marco normativo robusto, su eficacia se ve limitada por la ausencia de mecanismos coercitivos efectivos y la falta de adhesión de actores clave, como Estados Unidos, China y Rusia.

Además, factores extrajurídicos —intereses geopolíticos, presiones diplomáticas y narrativas mediáticas— condicionan el funcionamiento de la CPI, evidenciando que la justicia internacional nunca es completamente ajena a las dinámicas de poder global.

La CPI enfrenta dilemas éticos y políticos al decidir qué casos investigar, cómo priorizar recursos y cómo evitar instrumentalizaciones políticas de sus decisiones. La selectividad en la persecución de crímenes, la tensión entre justicia y reconciliación, así como los debates sobre la jurisdicción universal, ponen de manifiesto la dificultad de mantener una postura neutral en contextos marcados por conflictos y desigualdades. Estos dilemas se agravan ante la emergencia de nuevas subjetividades, donde las demandas de justicia pueden estar mediadas por intereses identitarios, religiosos o ideológicos.

Las perspectivas filosóficas aportan herramientas para problematizar los fundamentos normativos de la CPI, especialmente en torno a la noción de justicia y la construcción de legitimidad.

Por otro lado, la teología —en particular las tradiciones religiosas que influyen en la cosmovisión de muchas sociedades— puede incidir en la percepción del derecho penal internacional y en la aceptación de sus fallos.

Desde las relaciones internacionales es preciso señalar que la CPI opera dentro de un sistema marcado por la soberanía estatal, el multilateralismo y la competencia geopolítica, lo que condiciona su capacidad para actuar de manera autónoma y efectiva.

La neutralidad del derecho internacional penal es, en la práctica, una aspiración más que una realidad. Las subjetividades modernas —incluyendo nuevas formas de identidad política, religiosa y cultural— influyen en la toma de decisiones judiciales, tanto en la selección de casos como en la interpretación de normas.

Además, factores extrajurídicos como la presión de la opinión pública, la influencia de medios de comunicación y la intervención de actores no estatales, pueden modificar el sentido y alcance de las resoluciones de la CPI. Reconocer esta complejidad es indispensable para comprender los límites y posibilidades de la justicia internacional en la era contemporánea.

Perspectivas críticas y desafíos futuros para la CPI

La CPI enfrenta desafíos estructurales y contingentes que ponen en entredicho su legitimidad, eficacia y capacidad para responder a las subjetividades emergentes de la modernidad.

El derecho internacional penal, lejos de ser un sistema neutral, está atravesado por influencias filosóficas, teológicas y geopolíticas que afectan tanto su fundamento normativo como su funcionamiento práctico. Avanzar hacia una justicia internacional más legítima y eficaz implica reconocer la pluralidad de subjetividades, la importancia de los factores extrajurídicos y la necesidad de fortalecer mecanismos de diálogo intercultural y cooperación global. Solo así podrá la CPI consolidarse como un actor relevante en la promoción de justicia y derechos humanos en el siglo XXI.

Retos contemporáneos de la justicia penal internacional

La obra colectiva ‘La trilogía sobre el papel de la Corte Penal Internacional desde perspectivas no positivistas’ representa un avance significativo en la reflexión jurídica sobre los alcances de este órgano internacional de justicia, especialmente en el contexto del XV aniversario del Instituto Iberoamericano de La Haya.

Este libro, publicado en inglés por Tirant lo Blanch, se distingue por su ruptura con el paradigma positivista, proponiendo una mirada plural que integra filosofía, teología, relaciones internacionales y estudios críticos para abordar los retos contemporáneos de la justicia penal internacional.

La obra argumenta que la doctrina tradicional centrada en el positivismo jurídico es insuficiente para entender la creación y consolidación de la CPI. En su lugar, integra perspectivas filosóficas, teológicas, geopolíticas y de derecho internacional.

Desde un análisis jurídico, la trilogía aporta una renovación metodológica al examinar la CPI no solo como un ente legal, sino como una institución cuya legitimidad, eficacia y alcance se construyen en diálogo constante con las subjetividades emergentes de la modernidad.

La primera parte del libro explora cómo la CPI se enfrenta a dilemas éticos y políticos, y cómo las nuevas subjetividades influyen en la interpretación y aplicación del derecho internacional penal. Esta perspectiva permite cuestionar la neutralidad del derecho y reconocer la influencia de factores extrajurídicos en la toma de decisiones judiciales.

El libro, al reunir aportes de disciplinas diversas, enriquece el debate jurídico al introducir herramientas teóricas innovadoras. Por ejemplo, la filosofía proporciona una base para problematizar los fundamentos normativos de la CPI, mientras que la teología y las relaciones internacionales permiten analizar el impacto de las creencias y las dinámicas globales sobre la legitimidad y funcionamiento de la Corte.

Este enfoque interdisciplinario desafía la rigidez del positivismo y abre el camino para una interpretación más flexible y contextualizada del derecho internacional.

Los estudios críticos e histórico-contextuales de la tercera parte ofrecen una visión integral sobre la evolución de la CPI y su impacto real en los escenarios globales.

Este profundo trabajo bibliográfico no solo contextualiza el desarrollo de la Corte, sino que también señala sus limitaciones y contradicciones, invitando a una reflexión sobre la necesidad de reformular los mecanismos de justicia internacional en función de los nuevos desafíos del siglo XXI.

En este sentido, la trilogía se convierte en un referente académico imprescindible para entender el papel de la CPI más allá de los límites del positivismo jurídico tradicional.

En conclusión, ‘La trilogía sobre el papel de la Corte Penal Internacional desde perspectivas no positivistas’ constituye una contribución fundamental al debate jurídico contemporáneo. Su enfoque interdisciplinario, su actualización metodológica y su contextualización histórica la posicionan como una obra clave para académicos, juristas y estudiantes interesados en la justicia internacional y en la transformación del derecho penal global.

La edición consolidada en 2026 marca un hito en la literatura jurídica, reafirmando la importancia de pensar la CPI desde enfoques renovados y críticos.

Presentación de la obra en Bogotá

 

La presentación de ‘La trilogía’ se realizará en la Universidad del Rosario de Bogotá en el marco del VII Congreso de Derecho Internacional, en el Auditorio Jockey del Parque Santander este viernes 8 de mayo a partir de las 4:00 pm.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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