junio 23, 2026 3:19 pm
Política y prensa latinoamericana: del papel a la era digital

Política y prensa latinoamericana: del papel a la era digital

POR JUAN J. PAZ Y MIÑO CEPEDA /

Históricamente la prensa ha estado condicionada por las confrontaciones políticas. El desarrollo de nuevos medios igual. Pero en la era digital y de la Inteligencia Artificial (IA) hay un corte entre pensamiento fundamentado y opinión emocional.

La prensa dominó hasta mediados del siglo XX, pero fue desplazada por otros medios. Su papel en la vida latinoamericana tiene larga historia, sujeta a diversos condicionamientos.

Si bien durante la época colonial aparecieron los primeros periódicos en distintas ciudades, los procesos de independencia y la fundación de las repúblicas fueron determinantes para el surgimiento de periódicos durante el siglo XIX. Propiamente no eran informativos, sino partidistas, defendiendo a conservadores o liberales, federalistas o centralistas y también gobiernistas o de opositores. Les caracterizó el debate y el posicionamiento político. Eran periódicos locales, de poca circulación, destinados para élites en países con abrumadora mayoría social analfabeta, rural y marginada.

Es durante el siglo XX cuando los periódicos adquieren creciente importancia en cada país latinoamericano. Se volvieron informativos y noticiosos (las radios acudían a ellos), utilizaron máquinas modernas (como la rotativa), definieron líneas editoriales, crecieron con los cambios sociales “populistas” y desarrollistas, y progresivamente se masificaron.

También apareció el periodista profesional, primero por oficio más que por titulación universitaria. Al mismo tiempo su modelo de prensa “libre e independiente” provino de los grandes medios norteamericanos como The New York Times, The Wall Street Journal, The Washington Post o The Angeles Times. La enorme mayoría de periódicos de la región solo tuvieron alcance nacional, donde siempre actuaron al vaivén de las confrontaciones políticas internas e incluso cuestionando al poder o identificándose con él.

Sin embargo, algunos periódicos adquirieron importancia internacional: Clarín La Nación en Argentina, O Globo y Folha de Sao Paulo en Brasil, El Tiempo y El Espectador en Colombia, El Universal y Reforma en México, El Mercurio en Chile, El Comercio en Perú. Consolidaron verdaderos imperios corporativos. El común de los periódicos en los diversos países se concentró más en las cuestiones nacionales, porque las referencias internacionales provenían de las gigantes cadenas noticiosas: Associated Press (AP) y United Press International (UPI) de los Estados Unidos, Reuters de Gran Bretaña, Agence France Presse (AFP) de Francia. De este modo la información internacional moldeó la cultura y la visión de los ciudadanos lectores, pero desde la perspectiva de Occidente y, sobre todo, norteamericana. Es un fenómeno que la sociología ha calificado como “colonialismo informativo”.

Esa situación fue particularmente visible en la segunda mitad del siglo XX con el auge de la Guerra Fría. Los grandes medios corporativos latinoamericanos afirmaron la visión occidental asumiendo responder a los valores de la “prensa libre”. Se identificaron así con el combate al “comunismo”, un sistema del cual se daba cuenta en forma tergiversada.

Igual fue la situación con Cuba, pues las versiones de la prensa respondían a los intereses ideológicos de los Estados Unidos. Pero Cuba fue el único país que creó un medio alternativo con visión desde el “Tercer Mundo”Prensa Latina (1959). La gran prensa latinoamericana también se sujetó a los vaivenes del poder y cultivó fines empresariales. Las dictaduras militares que asolaron la región en las décadas de los 60 y 70 no fueron combatidas, pues los grandes medios prefirieron guardar silencio o no enfrentarlas por los riesgos que ello representaba. En Chile la resistencia fue clandestina y algo hicieron los boletines de la Vicaría de la Solidaridad, como también ocurrió en Argentina con la revista ‘Humor’.

La institucionalización de las democracias en América Latina ocurre a partir de la década de 1980. En ese ambiente y como alternativas a las grandes corporaciones mediáticas surgieron medios como La Jornada de México (1984) y Página/12 de Argentina (1987), con rigurosidad, visión social y sustento crítico ante las realidades de la región. Este posicionamiento ha coincidido con una época histórica de largo plazo iniciada a partir de la crisis de la deuda externa en 1982, en la que cada vez más ha quedado en claro la polarización entre clases sociales en torno a dos “modelos” de economía: de un lado, el empresarial-neoliberal que postula la “libertad económica” y que es defendido por las élites del poder; y de otro, la economía social del bienestar o buen vivir, que iniciaron los gobiernos de la “marea rosa” de América Latina al comenzar el siglo XXI.

Mientras los grandes medios se han alineado con el modelo de las élites, el apoyo a la economía social proviene de medios alternativos. Además, ese conflicto de intereses y proyectos está atravesado hoy por el Corolario Trump y la Doctrina Donroe, que exigen el alineamiento de todos los Gobiernos latinoamericanos con los Estados Unidos. Y esa tensión histórica se advierte en el camino que siguen Argentina, Chile y Ecuador con economías empresariales, en contraposición a México y Brasil con economías sociales.

Las elecciones recientes en Colombia y Perú están igualmente atravesadas por estos conflictos de intereses clasistas y geopolíticos.

Con el cambio del siglo XX al XXI se ha producido una alteración completa de las tecnologías de la comunicación por el desarrollo del internet, las páginas web, las redes sociales: Facebook, X, Instagram, YouTube, TikTok, WhatsApp. Si bien la prensa fue hegemónica en el pasado, desde la década de 1960 sufrió el impacto de la televisión que se convirtió en la más influyente; pero ambos medios han sido desplazados por las modernas tecnologías del siglo XXI, a las que se suma recientemente la Inteligencia Artificial.

Lo grave es que estos progresos también han generalizado las ‘fake news’ y han alimentado la posverdad. De modo que la fundamentación de ideas basadas en la investigación y estudio rigurosos de la realidad queda en manos de los centros académicos, la intelectualidad crítica y los sectores sociales que luchan por el desarrollo real de los derechos humanos.

A su vez, se ha vuelto difícil llegar a las masas con pensamientos fundamentados, ya que compiten con la posición asumida por los grandes medios, la inmediatez de las redes sociales y la proliferación de opiniones e informaciones que tienden a anular el pensamiento crítico y la atención objetiva sobre la conflictividad social y política en América Latina. Felizmente, en cada país también se han extendido medios alternativos, con clara orientación social y popular, que utilizan las tecnologías modernas. Internacionalmente Telesur (2005) tiene indudable presencia.

Puede servir otro ejemplo histórico: en ‘¿Por dónde empezar?’ (1901) y ‘¿Qué hacer?’ (1902) V. I. Lenin consideró al periódico como un “organizador colectivo”, propagandista y agitador, creador de la conciencia de clase e instrumento para la construcción del partido y el triunfo de la revolución. Esa visión, correcta y exitosa en los primeros momentos del proceso revolucionario en Rusia, ha sido liquidada por las nuevas tecnologías. Hasta la prensa tradicional ha tenido que pasar a utilizarlas. Pero las redes dominan los ambientes sociales y sobre todo juveniles, donde parece que no cuentan más las definiciones ideológicas sino las emociones e imágenes.

Y, lo que es más grave, los logros de los gobiernos progresistas no aseguran sus éxitos electorales ante el resurgir de los proyectos oligárquicos que apelan a los sentimientos populares. Son fenómenos que las fuerzas políticas que buscan el cambio social están obligadas a estudiar y aprovechar si quieren alcanzar o mantener un espacio relevante y efectivo, a fin de lograr el poder político que les permita el cambio de sociedad.

@JuanPazyMino

http://www.historiaypresente.com/

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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