POR ALBERTO MALDONADO COPELLO
Una supuesta jurista reconocida como Vivian Morales, designada para ocupar el Ministerio de Educación en el nuevo Gobierno que presidirá en Colombia el cuestionado abogado Abelardo de la Espriella Otero a partir del próximo 7 de agosto, propone abiertamente violar la Constitución Política al plantear que “hay que sacar a Marx de la educación y meter a Dios”.
Dice, sin que le tiemble la voz, lo siguiente:
“Rescatar la educación es la forma más real de defender la patria esto significa rescatarla para que vuelva a estar fundada en los principios y valores. Estar fundada en los principios y valores cristianos que dieron forma a nuestra nación, la dignidad humana, la defensa de la vida y de la familia y de la democracia como pilares fundamentales de nuestra convivencia. Hoy la educación en Colombia está secuestrada por militancias ideológicas que siembran división, resentimiento y desprecio por nuestros valores más sagrados, no podemos permitir que las aulas de nuestros niños y jóvenes sigan convertidas en campos de adoctrinamiento, donde se siembran el odio y la división en lugar del amor por la nación. Abelardo lo ha dicho con claridad, hay que sacar a Marx de la educación y hay que meter a Dios. Yo estoy totalmente de acuerdo”.

La Constitución Política establece:
Artículo 19. Se garantiza la libertad de cultos. Toda persona tiene derecho a profesar libremente su religión y a difundirla en forma individual o colectiva.
Artículo 20. Se garantiza a toda persona la libertad de expresar y difundir su pensamiento y opiniones.
Artículo 27. El Estado garantiza las libertades de enseñanza, aprendizaje, investigación y cátedra.
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Hasta que no se demuestre lo contrario, un maestro es una persona y por tanto se le debe garantizar la libertad de expresar y difundir su pensamiento y opiniones. Si un maestro es marxista y opina con base en su conocimiento de esta teoría tiene constitucionalmente el derecho de hacerlo.
Además, el Estado debe garantizar la libertad de enseñanza, aprendizaje, investigación y cátedra. Si un maestro quiere enseñar e investigar sobre Marx y si un estudiante quiere aprender de Marx, pues tiene la Constitución de su lado.
De otra parte, algunos critican a Marx por ser un profeta y al marxismo de ser una religión; por tanto, la Constitución garantiza a todos los creyentes marxistas la libertad de difundir la doctrina.

¿Cuál es la propuesta de la doctora Morales? ¿Modificar la Constitución para eliminar estos artículos? Tiene una noción de democracia muy torcida, por decir lo menos.
Pero además está mal informada y carece de un diagnóstico preciso. No conozco estudios sobre la enseñanza y el aprendizaje del marxismo en las escuelas y colegios públicos y privados del país, pero presumo que la magnitud de esto debe ser mínima. Intuyo que la mayoría de los maestros en este país son católicos y cristianos, lo mismo que los rectores y dueños de establecimientos educativos privados.
En las facultades de economía hace décadas que no se estudia a Marx y prácticamente en materia de ‘El capital’ la mayoría de los economistas son completamente ignorantes. Marx, si es que estuvo adentro, ya fue expulsado de los templos de la ciencia económica y del pluralismo universitario. Queda una que otra cátedra aislada principalmente en facultades de filosofía y sociología. La tarea de expulsar a Marx ya está hecha señora Morales.
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Y Dios nunca ha sido expulsado, aunque se le hayan puesto algunos límites. En las facultades de economía no se incluyen clases de teología (espero) pero en muchas se dictan las clases al lado de capillas católicas. Y en todas ellas está adentro un Dios omnipotente y más poderoso que el Dios de la Biblia y de las conciencias: el Dios dinero. La mayoría de los estudiantes de economía no quiere estudiar ‘El capital’, quiere hacer un capital, es decir, conseguir la mayor cantidad de dinero posible. No es, sino que le pregunten, por mencionar a algún economista neoliberal reconocido en Colombia, a Juan Carlos Echeverry, hoy gerente de un banco del conglomerado especulativo más grande del país.
¿Dónde está la prueba de que nuestra educación está secuestrada por militancias ideológicas, específicamente, por la militancia marxista?
Ojalá contara Marx con el poderoso equipo de adoctrinamiento que tiene Dios: miles de iglesias repartidas por todo el país con infraestructura para sus reuniones, miles de maestros católicos y cristianos, cientos de colegios religiosos, universidades confesionales, presidentes y expresidentes rezanderos, fanáticos inquisidores, fiscales y exfiscales, procuradores y exprocuradores, damas de la caridad, y sicarios que se encomiendan a la virgen antes de cometer un asesinato.
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Adicionalmente, cuenta con el apoyo de un Estado extranjero, el Vaticano, que además de ser una monarquía teocrática, tiene la excepcional facultad de designar y remover a su ejército religioso en una clara intromisión en la soberanía nacional.
La próxima Ministra de Educación, caracterizada por su acendrado fanatismo religioso, piensa además que los principios y valores morales para vivir en sociedad solamente pueden ser los de los cristianos, con lo cual demuestra no solamente una ignorancia enorme, sino que evidencia su sectarismo. No hay que ser cristiano para saber que no hay que robar, ni matar, ni ejecutar “falsos positivos” o desmembrar cristianos con una motosierra, ni maltratar a los demás, ni pagarles a los trabajadores un salario de hambre. Esto lo sabe cualquier persona decente y respetuosa.
Para tristeza de Marx el 99,99 % de los trabajadores colombianos no lo estudia ni lo considera una figura importante para su vida. Para tristeza de Marx el 99,99 % de los trabajadores colombianos no ha leído ni piensa leer nunca ‘El capital’. Tampoco lo leen ni lo han estudiado la gran mayoría de economistas, ni mucho menos los capitalistas que saben hacer capital, no lo explican ni lo difunden ni siquiera los miembros del Pacto Histórico, ni los afiliados a Fecode, ni tampoco la mayoría de los militantes del Partido Comunista. Tampoco la casi totalidad de los periodistas que si por algo se caracterizan en estos asuntos es por sentirse orgullosos de su ignorancia. Pero esto no satisface a la perseguidora ministra designada Morales.
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Algo debe tener el viejo Marx para que después de tantos años de muerto siga siendo el blanco de los ataques de los capitalistas y de sus perros guardianes. Algo bueno tiene si Trump, Milei, Abelardo, Uribe, Vivian, etc., consideran que es tan peligroso para sus intereses. Los capitalistas necesitan políticamente tener enemigos que generen miedo entre las masas. Puede que Vivian Morales no haya tenido la oportunidad de estudiar ‘El capital’, ella prefiere textos ‘científicos’ como el Antiguo Testamento, pero su olfato capitalista le indica que es un peligro que los trabajadores lean y estudien la abundante bibliografía del filósofo de Tréveris.
Incluso sin leerlo, muchos trabajadores hacen cosas peligrosas para los capitalistas como pedir que les paguen mejores salarios, que les asignen jornadas de trabajo razonables, que haya seguridad laboral, que no los maltraten, humillen y acosen. Y se les ocurre la terrible idea de organizar sindicatos, como Fecode, derecho que por cierto les garantiza la Constitución. Hacen cosas imperdonables que afectan la razón de ser del capitalista y el fundamento de sus principios y sus valores: la ganancia.
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Marx estudió para explicarles a los trabajadores cómo el capitalismo se fundamenta en la explotación de los trabajadores por parte de los capitalistas. Marx no se inventó la división en clases, ni el desprecio de los capitalistas por sus inferiores, ni el resentimiento; todo esto surge espontáneamente allí dónde el 1 % de la población es dueña del dinero y de los negocios.
De hecho, lo más concreto es que quieren atacar a Fecode. Lo ha dicho Abelardo: “hay que sacar a Fecode de la educación y meter a Dios”.
En el fondo, Vivian Morales tiene razón en pedir que se saque a Marx de la educación: Marx es un peligro para sus valores más sagrados: el dinero y la ganancia, las acciones de la bolsa.



