CON INFORMACIÓN DE LA OFICINA DEL ALTO COMISIONADO DE DERECHOS HUMANOS DE LA ONU /
En el reporte se pide a la Corte Internacional de Justicia de La Haya que investigue a figuras mediáticas por incitación al genocidio.
Cumplidos tres años del inicio del genocidio en la Franja de Gaza, la Organización de Naciones Unidas (ONU) ha hecho público un informe de la Relatora Especial para la situación de los Derechos Humanos en los Territorios Palestinos ocupados, Francesca Albanese, sobre el régimen informativo puesto en marcha por Israel que, en sus palabras, ha acompañado al genocidio, ha facilitado su comisión y ha obstaculizado la rendición de cuentas.
En el informe, titulado ‘La verdad bajo los escombros: los medios de comunicación en tiempos de genocidio’, Albanese analiza tres hechos. En primer lugar, la eliminación de los periodistas palestinos. A continuación, la censura y las restricciones a los medios de comunicación en el Estado de Israel, y cómo estos han reproducido los discursos de odio. Por último, el papel de los grandes medios corporativos de comunicación internacionales y las plataformas digitales “para marginar las voces palestinas y reproducir las narrativas israelíes”.
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Según el reporte, Israel ha intentado todo lo posible para eliminar la cobertura profesional desde/sobre Gaza: mediante propaganda, censura e influencers.
Los medios occidentales han sido a menudo el órgano de prensa de Israel: por hábito, conveniencia o simplemente racismo. De ahí que el informe señale que una sociedad mal informada es fácilmente manipulable. La eliminación de periodistas y los vetos a informadores no son consecuencias colaterales del genocidio: forman parte de la maquinaria que lo ha hecho posible.
El «régimen de información» israelí con vetos, censura, propaganda, discursos de odio incita al genocidio y negacionismo.
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Dentro de esa opacidad, los medios internacionales reproducen «narrativas que ocultan, justifican o legitiman crímenes atroces, marginando las voces palestinas, las pruebas y el derecho internacional».
Las pruebas examinadas en este informe describen un fenómeno único e integrado que, en muchos aspectos, constituye un ‘mediacidio’.
«Cuando se silencia a los testigos, cuando el lenguaje deshumanizador se vuelve habitual y cuando la verificación independiente es sustituida por las afirmaciones del perpetrador, la violencia adquiere apariencia de legitimidad y resulta más fácil mantener la impunidad», expresa la exposición fáctica.
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En cuanto al régimen informativo en Israel, Albanese señala que la censura militar ha alcanzado cifras sin precedentes, con una media de 21 intervenciones diarias en 2024 y 15 en 2025. Además, las leyes se han endurecido y los medios independientes han recibido sanciones. Desde octubre de 2023, Israel ha impedido el acceso de periodistas internacionales a Gaza. En 2024 se prohibió a Al Jazeera operar en Israel.
Y sobre el papel de la prensa internacional, Albanese asegura que medios como el New York Times y la BBC de Londres omitieron o minimizaron la responsabilidad de Israel al informar de crímenes de lesa humanidad. También señala que empresas como Meta, Alphabet (Google) y X aplicaron una moderación de contenidos sesgada a favor de las narrativas del Gobierno de Israel.
El reporte finaliza con una serie de recomendaciones a la Asamblea General de la ONU, a los Estados miembros y a los medios y plataformas de comunicación para preservar las pruebas del genocidio, proteger a los periodistas y el derecho a la información y actuar contra los discursos de odio.
Acceder al informe
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Para acceder al texto del informe en archivo PDF, ingresar al siguiente enlace:
La verdad bajo los escombros: los medios de comunicación en tiempos de genocidio



