PRENSA CASA DE NARIÑO /
Durante la inauguración en Cartagena de Indias de la II Conferencia Internacional sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural Icarrd+20, que reúne a expertos y delegaciones gubernamentales de más de 60 países, el presidente Gustavo Petro aseguró que el mundo se debate entre dos tensiones: la desigualdad económica y la extinción de la humanidad por cuenta de la crisis climática.
“Se necesita equilibrar la sociedad desde el punto de vista de la igualdad, para lograr poner la bandera de la vida de nuevo en el planeta Tierra como guía prioritaria de la acción humana y política”, sostuvo el mandatario en su mensaje de apertura de esta conferencia internacional el pasado martes 24 de febrero en Cartagena de Indias, la cual sesionará hasta el sábado 28.
Dijo que la necesidad de una sociedad igualitaria, en el caso colombiano, se llama reforma agraria. “No es una reforma agraria pensada exclusivamente en la tenencia de la tierra, que sí, es la base. Pero si el campesino no tiene la suficiente tierra, el suficiente crédito, la suficiente asistencia, no hay más alimentos, y hoy necesitamos más alimentos”, aseguró.
Añadió que, en el país, la alimentación se cultiva en el 9 % de la tierra fértil, “¿entonces, qué se hace con el 99 % de tierra fértil restante?”, cuestionó.

Y se lamentó de que, en Colombia, la mayor parte del crédito privado va a financiar “el mal uso de la tierra” en grandes extensiones donde solo hay una vaca cada dos hectáreas, es decir, ganadería extensiva, sin contar con que los grandes volúmenes del crédito financian la producción de etanol a través de la caña de azúcar en grandes extensiones de tierra, cuando el etanol “se usa solo para echarles gasolina a los carros”.
“Pero es tierra que debería ser para sembrar maíz, yuca, plátano, alimentos, porque son los alimentos los que hacen bajar la inflación, y nos ayudan a liberarnos del petróleo y del carbón en la producción agraria”, insistió.
El presidente Petro recordó que en Colombia a la crisis climática que afecta buena parte del país, en especial el departamento de Córdoba, se suma el problema de la tenencia de la tierra. “Es una violencia en masa contra el campesino, porque si analizáramos la estructura de poder social y político que hay en el valle del río Sinú, encontraríamos que no solo nos llegó el frente ártico imprevistamente, nunca había pasado y ya va a llegar mañana la cuarta ola, sino que llega con una estructura absolutamente desigual de tenencia de la tierra, quizás la peor del mundo”, afirmó.

Explicó que desde los años 30, esta región ha sido marcada por la lucha y la tensión social. “Entonces, a la violencia climática que nos viene encima y que hemos vivido en estos días, también existía desde antes la violencia armada, el fuego armado y el asesinato y la masacre de decenas de miles de campesinos. Y se nos juntan dos grandes elementos de tensión política: la que se deriva de sentir la extinción, y la que se deriva de la tensión social y política que provoca la desigualdad”.
Para ambas, sostuvo, puede haber solución, “pero esa solución pasa por la redistribución de la riqueza, pasa por encontrar formas nuevas de riqueza, que no es solamente material”.
El Presidente aseguró que la reforma agraria en Colombia es mayor a la que se hizo en Corea, considerada hasta ahora la más grande del mundo, pero que comenzó como las de China, Europa y Estados Unidos, con violencia. “Nosotros aquí la queremos hacer de manera pacífica: estamos comprando la tierra, estamos recuperando los baldíos, les estamos echando agua otra vez donde había ciénagas, y estamos dejando como prioridad de poder político en los campos, el poder de la mujer campesina”.

Crisis climática ataca a la gente más débil
Advirtió que la crisis climática es hoy uno de los principales factores de profundización de la desigualdad social a nivel global, al golpear con mayor severidad a las poblaciones campesinas.
“La crisis climática ataca fundamentalmente a la gente más débil y reproduce aún más la pobreza y la desigualdad social en el mundo”, afirmó al señalar que los impactos del cambio de temperaturas no se distribuyen de manera equitativa y recaen de forma desproporcionada sobre quienes menos responsabilidades tienen en su origen.
El primer mandatario explicó que fenómenos extremos como lluvias inéditas, inundaciones y pérdida de cosechas, evidencian una crisis climática que ya no es una amenaza futura, sino una realidad presente que destruye medios de vida campesinos, viviendas y sistemas productivos locales.
En su intervención, el jefe de Estado sostuvo que esta crisis se agrava en contextos de alta concentración de la tierra y desigualdad estructural, donde el campesinado carece de acceso a suelo fértil, crédito y asistencia técnica, lo que incrementa su vulnerabilidad frente a los impactos ambientales.

En ese sentido, reiteró que la reforma agraria es una herramienta clave para enfrentar simultáneamente la injusticia social, la inseguridad alimentaria y la crisis climática.
El mandatario también cuestionó los modelos económicos basados en la acumulación y el uso intensivo de combustibles fósiles, al señalar que no toda la humanidad es responsable por igual del deterioro ambiental. “No es la humanidad entera: son unos pocos quienes han acumulado riqueza y han saturado la atmósfera de gases de efecto invernadero”, afirmó, llamando a una respuesta colectiva y global centrada en la defensa de la vida.
Por su parte, la ministra de Agricultura y Desarrollo Rural, Martha Carvajalino, coincidió en que el mundo enfrenta una triple crisis de hambre, guerra y cambio climático, y señaló que la reforma agraria y el desarrollo rural sostenible son pilares para construir sociedades resilientes, capaces de producir alimentos y proteger el patrimonio ambiental.
La ICARRD+20 se consolida como un escenario internacional para repensar las respuestas frente al cambio climático desde la justicia social, el acceso a la tierra y la protección de las comunidades rurales, en un momento decisivo para el futuro de la humanidad.



