octubre 21, 2026 6:29 pm
Meta, la mano invisible de Washington

Meta, la mano invisible de Washington

DIARIO RED /

Las democracias también están en proceso de transición y estas ya no solo se ejercen en las urnas, sino también en los algoritmos.

A escasos días del balotaje presidencial en Brasil, la campaña de Luiz Inácio Lula da Silva presentó un recurso ante el Tribunal Superior Electoral TSE) para anular la candidatura de Flávio Bolsonaro por «manipulación algorítmica» de la compañía estadounidense Meta.

La denuncia no es una sospecha: el diario Folha de S. Paulo publicó mensajes internos de empleados de la tecnológica que reconocían que cuentas ligadas a Lula sufrieron restricciones durante el proceso electoral. Meta lo llamó «incidentes técnicos». La campaña de Lula lo llama interferencia. Y la evidencia apunta a lo segundo.

Los hechos son elocuentes. Meta afirmó que, «en cumplimiento de las normas electorales de Brasil», prohibió temporalmente la recomendación de candidatos o la generación de imágenes de ellos. Según la empresa, la Inteligencia Artificial (IA) generaba materiales con el senador porque no reconocía los comandos que utilizaban únicamente el nombre «Flávio», y se tomaron medidas adicionales.

Sin embargo, después del comunicado, el chatbot siguió creando imágenes con «Vote Flávio», pero no con «Vote Lula» ni «Vote Luiz Inácio». El «error técnico» tenía una dirección clara: favorecer a un candidato y perjudicar al otro.

La campaña de Lula llevó el caso al TSE, que ordenó a la empresa proporcionar explicaciones técnicas y conservar los registros. Además del reportaje de Folha, el escrito se hizo eco de la carta abierta impulsada por CTRL+Z, una organización civil por los derechos digitales en Brasil, respaldada por más de un centenar de entidades, entre ellas Greenpeace, Oxfam y Global Witness, que sostiene que Meta y otras grandes tecnológicas están «interfiriendo» en el proceso electoral brasileño.

En 2019, antes de las elecciones al Parlamento Europeo, el Tribunal Constitucional de Alemania dictó una sentencia histórica contra la censura de las plataformas al obligar a Facebook a restablecer la página bloqueada de un partido político. Cinco años más tarde, Rumania anuló sus elecciones presidenciales de 2024 por una manipulación algorítmica encubierta en TikTok y el uso de redes de bots que favorecían al candidato prorruso Călin Georgescu. El precedente existe. La práctica se repite. Y las víctimas siempre son las mismas: la democracia y la soberanía de los pueblos.

Meta no es una empresa neutral. Es parte del complejo de inteligencia y del Ejército de Estados Unidos. Cualquiera sea la posición que tome para limitar la libertad de expresión, significa una manipulación de la opinión pública direccionada por los intereses de Washington. No se trata de un algoritmo que «falla»: se trata de un algoritmo que obedece. Y lo que obedece a Washington no puede ser árbitro de elecciones en América Latina.

Meta ha vaciado el sentido de la democracia. Ha convertido el debate público en un producto moldeable, la opinión en un dato manipulable y las elecciones en un trámite viciado. Su «no tomamos partido» es la misma frase que pronuncia todo poder cuando decide intervenir sin ensuciarse las manos.

Las democracias también están en proceso de transición y estas ya no solo se ejercen en las urnas, sino también en los algoritmos. Y mientras esos algoritmos respondan a Washington, la democracia latinoamericana seguirá siendo una democracia intervenida.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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