abril 29, 2026 6:59 pm
Una muestra de seudoperiodismo burdo y vergonzoso

Una muestra de seudoperiodismo burdo y vergonzoso

Julio Sánchez Cristo y Alberto Casas Santamaría, operadores políticos de ‘Caracol Radio’ de propiedad del fondo buitre Amber Capital.

¿QUEQUÉ? /

Otro episodio de los corporativos medios de comunicación en el deterioro del debate político colombiano

En la mañana del pasado martes 28 de abril, Caracol Radio emitió el espacio “Debate Imposible” promovido por Julio Sánchez Cristo, donde el relacionista público Alberto Casas Santamaría interpretó a los tres principales candidatos presidenciales: Iván Cepeda, Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia. Lo que inicialmente se presentó como una parodia terminó siendo una burla ramplona que evidencia la decadencia, el deterioro ético y profesional del periodismo colombiano.

Desde una perspectiva deontológica, la vergonzosa intervención de Casas Santamaría vulneró principios fundamentales del periodismo: veracidad, respeto a las fuentes y rigor informativo. La caricaturización de Iván Cepeda, presentándolo falsamente como exguerrillero de la FARC y el M-19, no solo constituye una calumnia, sino que además pone en duda su capacidad como estadista, sugiriendo que su eventual gestión como Presidencia pondría en riesgo la seguridad nacional.

Este tipo de afirmaciones, carentes de sustento y de respeto por la integridad del candidato, violan el deber ético de informar con responsabilidad y honestidad.

La actitud de Caracol Radio, propiedad del fondo buitre Amber Capital, demuestra que los medios de comunicación han dejado de disimular su falta de rigurosidad profesional y seriedad.

El hecho de que Casas Santamaría haya favorecido a De la Espriella y Valencia en su “interpretación”, mientras denigra a Cepeda, revela un sesgo que distorsiona el debate electoral y atenta contra la democracia. Más grave aún, la emisora no ha ofrecido disculpas ni rectificaciones, ignorando el deber de reparar el daño causado por la difusión de mentiras.

En el actual contexto electoral colombiano, se hace indispensable exigir un periodismo responsable, riguroso y ético, que respete la dignidad de los candidatos y contribuya a la formación de una opinión pública informada.

El espacio “Debate Imposible” ha sido, lamentablemente, un ejemplo de cómo la ramplonería y el sensacionalismo pueden convertirse en la norma, en detrimento de la credibilidad y la función social de los medios de comunicación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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