mayo 20, 2026 5:35 am
Una visión integral del país que se traduce en orden democrático, bienestar material y reducción efectiva de la violencia, sustenta la propuesta programática de Iván Cepeda

Una visión integral del país que se traduce en orden democrático, bienestar material y reducción efectiva de la violencia, sustenta la propuesta programática de Iván Cepeda

El candidato presidencial Iván Cepeda en diálogo con el director de ‘Noticias RCN’, José Manuel Acevedo.

NOTICIAS RCN /

La entrevista concedida por el candidato presidencial de la Alianza Por la Vida, Iván Cepeda Castro, al director de Noticias RCN, José Manuel Acevedo, emitida el pasado domingo 17 de mayo, se inscribe en un momento decisivo de la campaña electoral. El candidato defendió su propuesta de “acuerdo nacional”, reivindicó la continuidad de los esfuerzos de paz, sostuvo la necesidad de profundizar la reforma agraria y las reformas sociales, y propuso un enfoque más robusto contra la corrupción.

En ese contexto de la propuesta programática, la paz no apareció como un asunto aislado, sino como el eje articulador de una visión de Estado que conecta seguridad, inclusión social, redistribución de la tierra, legitimidad institucional y gobernabilidad democrática.

Desde el punto de vista político, la entrevista tuvo un doble valor. Por una parte, permitió a Cepeda exponer sus propuestas ante una audiencia potencialmente escéptica, en un escenario mediático de ultraderecha que obviamente es crítico del progresismo.

Por otra, el aspirante presidencial explicó con argumentos sólidos la viabilidad de la llamada Paz Total en medio de cuestionamientos sobre seguridad, corrupción y desempeño gubernamental. Su respuesta consistió en centrar el debate desde la polémica coyuntural hacia una narrativa de concertación nacional: insistió en que los problemas estructurales del país —violencia, desigualdad, captura institucional y atraso rural— no pueden abordarse con salidas exclusivamente represivas ni con pactos de élite, sino mediante acuerdos políticos y sociales de amplio alcance.

Necesidad de ajustes de la Paz Total

La frase “A la gente no la mata la paz” condensó el núcleo argumentativo de Cepeda frente a las críticas a la estrategia de Paz Total. La afirmación busca disputar una narrativa según la cual los diálogos con actores armados ilegales serían responsables directos del deterioro de la seguridad. En términos políticos, el candidato reposicionó la discusión: la violencia no proviene de un exceso de negociación, sino de la persistencia de economías ilícitas, de la fragmentación territorial del poder armado y del incumplimiento histórico de las promesas estatales en amplias regiones del país.

Este enfoque no niega las dificultades del proceso, pero sí rechaza la idea de que la alternativa sea abandonar la negociación y retornar a una lógica de guerra sin horizonte de cierre.

En relación con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), el planteamiento de Cepeda sugiere continuidad, pero también una necesidad de mayor claridad estratégica. Los diálogos con esa organización han mostrado históricamente altos niveles de complejidad por la estructura federada del grupo, sus fuentes territoriales de financiación y la combinación entre agenda política y control armado local.

El candidato del Pacto Histórico y la Alianza por la Vida, Iván Cepeda Castro, se perfila como favorito para conquistar la Presidencia de Colombia.

En un eventual gobierno suyo, la viabilidad de la paz dependería de traducir la apuesta negociadora en mecanismos verificables de desescalamiento, protección a comunidades, fortalecimiento de la presencia estatal civil y coordinación con políticas de seguridad territorial.

En otras palabras, la paz no podría limitarse a una mesa de conversaciones, sino que tendría que expresarse en transformaciones concretas de gobernanza en las regiones más afectadas por el conflicto.

“Acuerdo nacional” como fórmula de gobernabilidad y pacificación

Uno de los aspectos más relevantes de la entrevista fue la insistencia de Cepeda en el “acuerdo nacional” como eje de su eventual Gobierno. Esta fórmula busca resolver uno de los mayores obstáculos del actual ciclo político: la dificultad para convertir mayorías electorales en consensos institucionales sostenibles.

 

En clave política, el acuerdo nacional aparece como una apuesta por reducir el alto grado de pugnacidad social en el país sin abandonar un programa reformista. No se trata únicamente de convocar a partidos, sino de integrar empresarios, movimientos sociales, sectores campesinos, academia y liderazgos regionales alrededor de una agenda común sobre seguridad, justicia social, producción y lucha contra la corrupción.

Desde una perspectiva socioeconómica, esta propuesta puede leerse como un intento de estabilizar expectativas. Colombia enfrenta tensiones fiscales, baja productividad rural, desigualdad persistente y una inseguridad que afecta la inversión y la vida cotidiana. En ese contexto, un acuerdo político amplio podría generar condiciones para reformas graduales pero sostenidas. Su eficacia dependerá de que el diálogo se traduzca en decisiones verificables, cronogramas y compromisos recíprocos.

Reforma agraria, reformas sociales y paz territorial

 

Cepeda defendió los avances del Gobierno en materia de reforma agraria y los conectó con una noción de paz territorial. Esa conexión es fundamental: en Colombia, la concentración de la tierra, la informalidad en la propiedad rural, la ausencia de infraestructura y la débil presencia del Estado han sido factores estructurales de reproducción del conflicto.

Por eso, la reforma agraria no puede entenderse solo como una política sectorial agropecuaria, sino como una condición para desactivar conflictos locales, ampliar ciudadanía rural y reducir la dependencia de economías ilícitas.

La profundización de las reformas sociales —salud, trabajo, educación, protección social y acceso a derechos— aparece en el discurso del candidato como complemento de la paz. En términos socioeconómicos, esta idea parte de que la pacificación duradera requiere disminuir brechas materiales y aumentar la capacidad del Estado para proveer bienes públicos.

El reto, no obstante, radica en la implementación: toda ampliación de derechos exige financiamiento, capacidad administrativa y acuerdos políticos. Si esos tres elementos no convergen, las reformas pueden quedar a medio camino y producir frustración social. De ahí que el énfasis en la paz esté estrechamente vinculado con la necesidad de mejorar la efectividad estatal.

Combate a la corrupción

El candidato de la Alianza por la Vida planteó la necesidad de un “sistema nacional anticorrupción” con mayores capacidades investigativas y sancionatorias. Este punto es decisivo porque la corrupción erosiona la credibilidad de cualquier proyecto de cambio, reduce la confianza en las reformas y debilita la autoridad moral con la que se pretende convocar un acuerdo nacional.

La relación entre corrupción y paz es más profunda de lo que suele admitirse. Allí donde las instituciones públicas son capturadas por redes clientelares o criminales, la implementación de acuerdos, la inversión social y la protección de líderes comunitarios se vuelven más frágiles.

Por eso, Cepeda recabó en la necesidad de trabajar a fondo en el saneamiento institucional, la transparencia presupuestal y fortalecimiento judicial.

Continuidad del proyecto político de Gustavo Petro

La entrevista también dejó ver que Cepeda pretende ser el continuador del proceso político progresista inaugurado por el presidente Gustavo Petro, proyectándolo bajo una dinámica de mayor concertación.

Esa continuidad tiene la posibilidad de capitalizar una base social que identifica al actual Gobierno con la apertura de debates históricamente postergados: la tierra, la inequidad, el racismo estructural, la crisis climática y la paz.

En ese contexto, Cepeda apuesta por una fórmula de continuidad con corrección. Es decir, reivindicar los objetivos estratégicos del Gobierno actual —paz, justicia social, democratización económica— pero además con una promesa de mayor capacidad de diálogo, mayor cohesión política para avanzar en resultados administrativos, políticos y sociales.

El diálogo mostró a Iván Cepeda como un candidato sólido que busca convertir la paz en principio organizador de su propuesta presidencial. Su discurso vincula negociación política, reforma agraria, ampliación de derechos sociales, lucha anticorrupción y continuidad del campo progresista bajo una lógica de concertación.

La fortaleza de esta apuesta política radica, por un lado, ser el heredero de la positiva gestión en materia social que puede mostrar el Gobierno Petro; y de otro, en ofrecer una visión integral del país que se traduce en orden democrático, bienestar material y reducción efectiva de la violencia.

La entrevista

El diálogo periodístico completo en el siguiente video:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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