POR ALONSO YUPANQUI DE LA CHIRA /
La idea de la “neutralidad” de la información y de los medios de comunicación es, en gran medida, una falacia. El periodismo, lejos de ser un simple canal imparcial o neutro de transmisión de hechos, actúa como una herramienta de dirección social y poder político. Los medios forman parte de los entramados de poder, participando activamente en la batalla ideológica para imponer determinadas narrativas y relatos que favorecen intereses específicos.
El periodista, en este contexto, no es un mero observador imparcial, sino un “político en acción” cuya labor está condicionada por la estructura de propiedad de los medios, generalmente en manos de grandes corporaciones, y por la ideología dominante que rige sus líneas editoriales. Esto significa que la llamada “independencia” de la prensa es más un mito que una realidad: informar desde un medio implica, de manera inevitable, asumir una visión ideológica y política determinada, así como responder a intenciones editoriales explícitas que buscan moldear la opinión pública según ciertos intereses.
Desmontar el mito de la neutralidad implica reconocer que toda información pasa por filtros y selecciones que responden a intereses de poder. Por tanto, el consumo crítico de los medios demanda identificar estas intenciones y cuestionar la supuesta “objetividad” con la que se presentan los hechos.
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En ese sentido ‘Periodismo y lucha de clases’ (1973), del periodista, profesor y teórico chileno Camilo Taufic (1938-2012), es un clásico fundamental para comprender la relación entre medios de comunicación, poder y sociedad. Escrito en un contexto de efervescencia política en América Latina, marcado por dictaduras, procesos revolucionarios y debates sobre el rol de la prensa, el libro plantea preguntas incómodas sobre la función social del periodismo y su aparente neutralidad.
Taufic, comprometido con una visión crítica de la comunicación, expone cómo la información periodística está atravesada por intereses de clase, desmontando nociones hegemónicas sobre la falsa objetividad informativa.
Destrucción del mito de la «neutralidad» informativa
Uno de los principales aportes de Taufic es la crítica frontal al mito de la neutralidad en la divulgación informativa. El autor sostiene que la pretendida “objetividad” o “independencia” de los medios es, en realidad, una construcción ideológica funcional a los intereses de las clases dominantes.
Según Taufic, los periodistas no transmiten hechos “puros”, sino relatos seleccionados, jerarquizados y enmarcados desde una perspectiva determinada. Al evidenciar cómo los medios legitiman determinadas visiones del mundo y silencian otras, el autor invita a repensar el periodismo como campo de disputa política, donde la información nunca es inocente.
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Para el teórico chileno, las noticias no solo informan, sino que actúan como mandatos sociales, orientando la opinión pública, modelando valores y definiendo lo que es considerado relevante. El periodismo, en este sentido, se convierte en una forma de dirección social: no solo describe la realidad, sino que prescribe conductas, legitima autoridades y naturaliza relaciones de poder.
La selección de temas, el encuadre de las noticias y el lenguaje empleado son mecanismos a través de los cuales los medios ejercen influencia, reafirmando o desafiando el statu quo.
Vigencia en el siglo XXI: redes sociales y concentración mediática
Las tesis de Taufic adquieren renovada relevancia en la era de las redes sociales y la concentración mediática global. Si bien las plataformas digitales han diversificado los canales de información, también han potenciado la fragmentación, la polarización y la circulación de discursos hegemónicos bajo nuevas formas. La concentración de grandes conglomerados mediáticos y tecnológicos mantiene, e incluso amplía, las asimetrías en la producción y distribución de noticias.
Además, la aparente horizontalidad de las redes sociales suele ocultar algoritmos y lógicas comerciales que refuerzan burbujas informativas y manipulan la agenda pública. Así, la crítica de Taufic a la supuesta “neutralidad” y a la función directiva del periodismo resulta imprescindible para analizar los desafíos comunicacionales contemporáneos.
En un contexto donde el discurso dominante minimiza o invisibiliza la idea de lucha de clases, la obra de Taufic invita a recuperar categorías fundamentales para entender la comunicación como terreno de conflicto social.
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El periodismo, lejos de ser un simple espejo de la realidad, es parte activa de las disputas por el sentido y el poder. La reivindicación del control democrático de los medios, así como la necesidad de fomentar una ciudadanía crítica y participativa, son tareas urgentes para contrarrestar la concentración mediática y garantizar la pluralidad de voces.
El autor chileno nos recuerda que la democratización de la comunicación es inseparable de la transformación social y política.

Este texto que es un clásico en el estudio del periodismo y la sociología constituye un importante referente para el análisis comunicacional y político. Al desmontar el mito de la “neutralidad informativa”, la “independencia” de los medios y denunciar el papel directivo del periodismo, Taufic ofrece herramientas teóricas y críticas para pensar los desafíos actuales de la comunicación en sociedades atravesadas por desigualdades y disputas de poder.
Su llamado a recuperar la lucha de clases y a promover el control democrático de los medios es más vigente que nunca en tiempos de concentración mediática y desinformación digital. Sus reflexiones constituyen una invitación a repensar el periodismo como campo estratégico en la construcción de sociedades justas, participativas, críticas y democráticas.
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