febrero 12, 2026 7:42 am
Conferencia de la ultraderecha en Washington: de lo peligroso a lo grotesco

Conferencia de la ultraderecha en Washington: de lo peligroso a lo grotesco

El cuestionado mandatario argentino Javier Milei regaló al magnate Elon Musk una motosierra en la grotesca Conferencia Política de Acción Conservadora realizada entre el 19 y 22 de febrero en EE.UU.

LA JORNADA /

El pasado sábado 22 de febrero concluyó sus actividades la más reciente edición de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC, por sus siglas en inglés), efectuada en Washington para celebrar el primer mes de Donald Trump en su regreso a la Casa Blanca. Como ya se volvió el sello de estos encuentros, los oradores y asistentes aprovecharon el foco mediático para dar rienda suelta a discursos de odio, proferir retahílas de mentiras sin pestañear y amenazar al mundo con el desmantelamiento de los derechos humanos. Todo ello, en nombre de la “libertad”.

Donald Trump y Elon Musk: la codicia y lo grotesco que gobierna a EE.UU.

El anfitrión y festejado se vanaglorió de haber despedido a miles de empleados del Gobierno federal, felicitándose por “dominar” Washington y lograr algo nunca visto. No mencionó que miles de esos burócratas a quienes envió a empacar han sido llamados de vuelta a sus puestos porque el Departamento de Eficiencia Gubernamental, encabezado por Elon Musk, los despidió sin saber que realizan funciones tan cruciales como armar ojivas nucleares. Fiel a su estilo de hacer exhibiciones de bravuconería verbal, el magnate mandatario estadounidense insistió en su molestia con México y Canadá por el tráfico de fentanilo, pese a que su administración ya alcanzó acuerdos provisionales con ambos países con el fin de frenar el flujo de la droga sintética.

Sin embargo, la CPAC versión 2025 no fue una más, sino que pasará a la historia como un punto de inflexión en el avance del neofascismo, la ideología que replica a los totalitarismos de la primera mitad del siglo XX, pero sin su componente de estabilidad laboral y mínimos de bienestar general. Allí, el exasesor de Trump, estafador y experto en creación de noticias falsas Steve Bannon, así como el actor mexicano Eduardo Verástegui, replicaron el saludo nazi realizado por Musk semanas atrás; mientras el denominado zar para asuntos fronterizos, Tom Homan, aseguró que borrará de la faz de la Tierra a todas las personas que considere criminales.

Cuando en un mismo evento se vuelve práctica recurrente la glorificación del régimen que exterminó a decenas de millones de seres humanos y uno de los oradores habla de poner en marcha un exterminio, la comunidad internacional no puede actuar como si se tratara de un juego, sino asumir la existencia de un grupo identificado con el totalitarismo y que hoy por hoy gobierna al país con el mayor poderío militar del planeta.

Al mismo tiempo, debe señalarse la responsabilidad de los grandes medios por facilitar la normalización de la extrema derecha al llamar “polémicos”“libertarios” o “ultraliberales” a quienes piensan, hablan y se comportan como fascistas. La sociedad no puede cobrar conciencia del peligro que se cierne sobre el mundo si la amenaza es disfrazada con eufemismos.

El presidente argentino, Javier Milei, dio un explosivo discurso en la Conferencia de Acción Política Conservadora, celebrada en EE.UU.

Hay una contraparte grotesca a los ominosos signos de crecimiento del fascismo, que hoy tiene una ratificación con el partido neonazi Alternativa para Alemania que consiguió una alta votación, este domingo 23 de febrero, como lo preveían las encuestas.

El mencionado Verástegui y el presidente argentino Javier Milei, los rostros latinoamericanos más conocidos de la CPAC, desempeñaron el papel de tristes comparsas que –el primero desde la irrelevancia política y el segundo desde el poder– ponen a sus países a los pies de Washington y de los oligarcas que no disimulan la lógica de saqueo que los mueve. En su afán por congraciarse con la élite estadounidense, estos personajes desnudan sus complejos y las miserias de las derechas latinoamericanas, las cuales voltean a mirar hacia Washington por su incapacidad para articular proyectos propios.

La Jornada, México.

 

 

 

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