RESUMEN AGENCIAS / LA BASE /
En febrero de 2022, el británico Instituto Adam Smith con sede en Londres publicó un informe que propone la privatización de la luna, sugiriendo su división en parcelas asignadas a países para que estos a su vez las alquilen a empresas privadas. Esta iniciativa de profundo tinte neoliberal surge en un contexto de creciente interés por la exploración lunar, especialmente tras el envío de la misión Artemis II de la NASA, que busca consolidar el regreso humano al único satélite natural de la Tierra y abrir nuevas oportunidades de explotación espacial.
El debate sobre la gobernanza del espacio se intensifica, planteando interrogantes sobre el futuro de la cooperación y la competencia internacional en el ámbito lunar.
El informe del Instituto Adam Smith articula una visión radical: transformar la luna en un activo económico mediante la parcelación de su superficie y la asignación de derechos de alquiler a los países, los cuales a su vez los transferirían a empresas privadas para lograr rentables negocios. Esta propuesta representa una ruptura con el paradigma establecido por el Tratado sobre el Espacio Exterior de 1967, que prohíbe la apropiación nacional de cuerpos celestes, y posiciona el espacio como un nuevo escenario de negocios.
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La lógica subyacente es la de maximizar la rentabilidad y estimular la inversión privada en la exploración y explotación lunar, bajo el supuesto de que la competencia de mercado impulsará la innovación y el desarrollo.
La privatización lunar plantea desafíos geopolíticos significativos. Al asignar parcelas a países, se corre el riesgo de exacerbar rivalidades internacionales y crear nuevas zonas de conflicto por recursos extraterrestres. Este modelo podría favorecer a potencias espaciales con mayor capacidad tecnológica y financiera, marginando a naciones menos desarrolladas y profundizando desigualdades globales.
Además, la gobernanza espacial se vería tensionada entre intereses comerciales, soberanía nacional y cooperación internacional, amenazando los principios de acceso equitativo y uso pacífico del espacio.
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Extensión de la lógica de mercado al espacio
La propuesta del Instituto Adam Smith es un ejemplo extremo de la expansión del neoliberalismo más allá de la biósfera, llevando la lógica de la rentabilidad económica a satélites y planetas. Este enfoque mercantiliza el espacio, transformando en mercancía lo que ha sido considerado patrimonio común de la humanidad. La privatización lunar refleja una tendencia a subordinar la exploración científica y el interés público a los dictados del mercado, ignorando las posibles consecuencias ambientales, sociales y éticas de la explotación de cuerpos celestes.
La misión Artemis II de la NASA, que ha realizado un alunizaje de astronautas y el establecimiento de bases lunares, puede verse como un catalizador de la lógica privatizadora propuesta por el informe. La presencia estadounidense en la luna podría legitimar la apropiación de recursos y abrir la puerta a modelos de gestión basados en la rentabilidad privada. Sin embargo, esto también podría desencadenar una carrera espacial privatizada, donde la competencia por parcelas y recursos eclipse la cooperación científica y el desarrollo sostenible, generando tensiones geopolíticas y desafíos regulatorios.
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La propuesta de privatización lunar del Instituto Adam Smith y su relación con la misión Artemis II evidencian la transformación del espacio en un nuevo territorio de negocios y disputas geopolíticas.
Extender la lógica neoliberal al ámbito lunar plantea riesgos para la gobernanza global, la equidad y la preservación del espacio como patrimonio común.
Es fundamental que la denominada comunidad internacional reflexione críticamente sobre estos modelos con miras a promover marcos de cooperación internacional que garanticen un uso responsable, sostenible y equitativo de los recursos extraterrestres, priorizando el interés colectivo sobre la rapaz y codiciosa rentabilidad privada.
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