mayo 13, 2026 11:48 pm
Desafiando la caduca estructura del oficialismo liberal, connotados dirigentes y militantes del liberalismo oficializaron su respaldo a la candidatura de Iván Cepeda

Desafiando la caduca estructura del oficialismo liberal, connotados dirigentes y militantes del liberalismo oficializaron su respaldo a la candidatura de Iván Cepeda

El aspirante presidencial de la Alianza por la Vida, Iván Cepeda, durante su intervención en el acto en el que recibió la adhesión de un connotado sector del Partido Liberal.

TSC /

El nutrido acto político realizado al finalizar la tarde del pasado martes 12 de mayo en el Salón Rojo del Hotel Tequendama, en Bogotá, representó mucho más que una suma protocolaria de respaldos a la campaña presidencial de Iván Cepeda Castro. La adhesión pública de un amplio grupo de dirigentes y militantes del Partido Liberal, en abierto desacuerdo con la línea oficial encabezada por César Gaviria, confirmó la profundización de una fractura interna dentro de esa colectividad y evidenció, a la vez, la capacidad de la Alianza por la Vida para atraer sectores políticos que buscan reubicarse en el actual escenario electoral.

El evento había sido anticipado días antes por el exministro Juan Fernando Cristo y se oficializó como una demostración de fuerza política de liberales que reivindican las banderas históricas de la justicia social, las libertades públicas y la defensa del Estado Social de Derecho.

El emblemático Salón Rojo del Hotel Tequendama se colmó de dirigentes y militantes liberales para expresar su respaldo a la candidatura presidencial de Iván Cepeda Castro.

La convocatoria tuvo una carga simbólica notable. No solo porque se produjo en uno de los escenarios tradicionales de la política nacional, sino porque reunió a figuras con trayectoria en el liberalismo regional y nacional, entre ellas Juan Fernando Cristo, Guillermo Rivera, Mauricio Jaramillo, Guillermo García Realpe y otros dirigentes provenientes de distintas regiones del país. La presencia de una delegación tolimense nutrida, encabezada por el excongresista Mauricio Jaramillo e integrada por dirigentes como los diputados Carlos Reyes y Julio Morato, además de Javier Mora, presidente del Concejo de Ibagué, mostró que la adhesión no fue un gesto aislado de élites bogotanas sino un acto con anclaje territorial.

Este respaldo se articuló desde sectores liberales críticos tanto de la conducción partidista de Gaviria como del sector del Nuevo Liberalismo que lideran los hermanos Galán, quienes también optaron por asumir las banderas de la ultraderecha.

Esta corriente liberal que engrosa las filas de la Alianza por la Vida se caracteriza porque en los últimos años ha acompañado agendas reformistas y respalda el Gobierno del presidente Gustavo Petro.

Cepeda aseguró durante su discurso que este respaldo “materializa una tradición política que viene desde Alfonso López Pumarejo y la Revolución en Marcha: la convicción de que el Estado debe ser instrumento de transformación democrática y justicia social”.

Esta importante adhesión constituye un cuestionamiento directo al control que César Gaviria ha ejercido sobre el Partido Liberal y a la decisión de esa dirección de respaldar candidaturas ubicadas en la derecha del espectro ideológico.

Lo relevante no es únicamente el desacato a la orientación oficial, sino el intento de disputar el sentido histórico del liberalismo colombiano: de un lado, una jefatura partidista asociada a acuerdos burocráticos y pragmatismo electoral; del otro, una corriente que busca reconectar con referentes como Alfonso López Pumarejo, la Constitución de 1991 y una agenda de reformas democráticas. En esa clave, el mensaje de Cepeda sobre la continuidad de una tradición de transformación social no solo apunta a lograr apoyos coyunturales, sino a resignificar un legado liberal en función de una convergencia progresista más amplia.

El acto de adhesión de dirigentes y militantes liberales de todo el país fortalece a Iván Cepeda en al menos tres dimensiones. Primero, le permite ampliar su coalición más allá del núcleo tradicional del Pacto Histórico, proyectando una imagen de apertura hacia sectores liberales, socialdemócratas y de centroizquierda.

Segundo, le aporta apoyos regionales, experimentados dirigentes políticos y redes locales de movilización que va a ser determinantes en la recta final de la campaña. Y tercero, envía una señal de viabilidad a votantes de otras banderías políticas que, sin identificarse plenamente con la izquierda, acompañan una propuesta que defiende la institucionalidad democrática, la Carta de derechos de la Constitución del 91 y de reformas concertadas.

Esta lógica de ampliación ya se había manifestado con la conformación de la Alianza por la Vida y con otros respaldos partidarios y programáticos obtenidos por Cepeda durante la campaña.

La adhesión de este grupo de dirigentes y militantes liberales a la candidatura de Iván Cepeda Castro debe leerse como un hecho político de doble alcance: por un lado, expresa la crisis de representación y cohesión del Partido Liberal bajo su actual conducción; por el otro, confirma que la campaña de la Alianza por la Vida ha logrado convertirse en un polo de atracción para sectores inconformes del establecimiento tradicional.

Más que un simple acto de respaldo, lo ocurrido en el Hotel Tequendama fue la escenificación de una disputa por el sentido del liberalismo en la coyuntura electoral de 2026 y, al mismo tiempo, una apuesta por ensanchar la base social y política de un proyecto convergente como la Alianza por la Vida que busca mayoría electoral con un firme propósito de reforma, democracia y justicia social.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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